La expedición al Latok II regresa al campo base sin conseguir hacer cima

Los montañeros de Peña Guara, Álvaro Novellón y Óscar Pérez han enviado una nueva comunicación al club oscense donde indican que “ya estamos de vuelta en el campo base, aunque esta vez sin la cima. El tiempo esta revuelto y ayer decidimos darnos la vuelta y no seguir hacia la cima, ya que con nuestro estilo ligero, un abandono con mal tiempo y en una posición más alta, hubiera sido muy peligroso”.

Ambos escaladores indicaban también que: “En un paseo por el valle de al lado, uno de los días de "descanso", vimos la cara oeste del Latok ll (7108m) con unos 2500m de desnivel del glaciar a la cima. No teníamos más información, pero la arista norte nos pareció factible para realizarla en estilo alpino, ligero y rápido. El problema es que nos cae un poco lejos de nuestro campo base y que no hemos visto la línea para legar al collado donde empieza la arista”.

La idea de subir era posible: “El día 2 nos vemos con fuerza para una nueva aventura, las secuelas del palizón en el Latok lll parecen haber menguado. Decidimos aligerar el equipo al máximo, tanto la mochila como el arnés, hay mucho camino hasta la montaña y luego queremos escalar rápido. Cogemos la comida justa para unos cinco días, un saco más ligero de 800grs. y poco material de escalada confiando en que está no sea muy difícil y así poder movernos más rápido. Tras seis horas de aproximación por pedregueras y glaciares, nos presentamos, con un estilo un tanto vagabundo, cerca de la base del Latok ll. Conseguimos ver la línea más lógica para subir al collado. Por la noche llueve ligeramente, este tiempo no es malo del todo pero esta raro y "ni jode ni deja".  Amanece bastante nuboso por lo que nos concedemos una hora más en el saco para ver cómo evoluciona la cosa y decidir si seguir con la ascensión o darnos media vuelta. Parece que el sol se hace más fuerte que las nubes, por lo menos por ahora, asi que empezamos el camino hasta el collado. Confiamos en que el descenso desde allí no sea demasiado complicado en caso de mal tiempo”.

El relato continúa indicando que “el tramo de aproximación que nos queda hasta la base es por terreno glaciar con bastantes grietas. Una vez allí tenemos que buscar el camino más sencillo para alcanzar el collado. Empezamos a escalar por un serac tumbado, la escalada en hielo es bastante cansada pero avanzamos rápido. Una vez superado el serac continuamos por palas de nieve, sorteando las grietas y hundiéndonos en los tramos de nieve blanda. Finalmente tenemos que atravesar una franja rocosa, esto nos resulta lo más complicado. Llegamos hasta ella haciendo una travesía bastante aérea por hielo y luego continuamos por la roca, la cual tiene tramos bastante descompuestos. Una vez en el otro lado encontramos un antiguo campamento de alguna expedición anterior, inconfundible por la basura y trastos inservibles que acostumbran a dejar la mayoría de ellas, cosa que todavía no somos capaces de comprender. El lugar es cómodo, así que instalamos nuestra minitienda, fundimos nieve, comemos y valoramos la situación”.

“La ascensión de la arista se ve bastante más complicada de lo que nos esperábamos. Nos ha costado bastante llegar al collado, y desde allí vemos que hay bastante más escalada en roca de la que creíamos. Vamos demasiado justos de todo, de moral, de material de escalada, de comida... aún así creemos que es posible subir, así que dejamos que el tiempo decida por nosotros, si mañana amanece bueno lo intentamos, si esta nublado y hay dudas, para abajo.

A las 6 de la mañana el sol empezó a dar en la tienda, por un momento pensamos que el día iba a ser bueno, pero justo al lado opuesto al del sol el cielo esta bastante cerrado y no augura nada bueno. Sea como sea tenemos que ponernos en marcha, así que desayunamos y empezamos a recoger el mini campamento para hacer tiempo y ver cómo evoluciona la cosa. Una hora más tarde ya estamos descendiendo por el mismo camino que usamos el día anterior para subir. Rápeles, cuerdas atascadas y empapadas, destrepes... solo hay una cosa a nuestro favor y es que ya estamos más que curados de espanto gracias al Latok III y nos lo tomamos con calma. Nos cuesta prácticamente lo mismo subir que bajar hasta el pie de la montaña. El tiempo ha empeorado, vivaquear otra vez en el glaciar puede ser muy incomodo si la cosa empeora y ya no tiene mucho sentido, asi que continuamos valle abajo. 13 horas nos costo volver al campo base desde el collado, pero estamos contentos, esta noche pasada ha llovido, así que no ha podido ser más acertada nuestra decisión”.

En resumen indican que “estamos contentos, aun sin haber llegado a la cima, porque ha sido un buen intento. Estas montañas son muy grandes y cuesta subirlas, pero sobre todo bajarlas como comprobamos en nuestra anterior ascensión. Estamos físicamente fuertes, aunque psicológicamente un poco quemados, esto de no poder bajar al pueblo de celebración con una caja de cervezas, hace que cueste más recuperarse”.

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