Miles de personas en la Misa Pontifical

La basílica de San Lorenzo ha acogido la presencia de cientos de personas en la misa pontifical que se ha celebrado, pasadas las diez y media de la mañana, tras la procesión que ha recorrido con el busto del Santo las calles de Huesca. Uno de los momentos más emocionantes para los oscenses ha sido antes de que comenzara la ceremonia cuando los danzantes han entrado bailando en el templo. Otro momento destacado de la jornada ha sido la salida de la Peana del templo. La Misa ha terminado con el himno al patrón con la interpretación del tenor Jesús Sancho.

La celebración ha estado presidida por tercer año por el obispo Jesús Sanz. En el interior de la Basílica, el clero parroquial, cabildo municipal, cofradía de San Lorenzo, Mairalesas y devotos en general. También se han dado cita en la Basílica las autoridades del gobierno de Aragón encabezadas con varios consejeros, el cabildo catedral y autoridades de la Diputación Provincial, presidente de la Hoya de Huesca, diputados nacionales, regionales , presidente de la DPH, subdelegado del Gobierno en Huesca, delegado de la DGA y varios consejeros

El Coro Ars Musicae y la Coral Oscense, acompañados al órgano por Conrado Betrán y dirigidos por Antonio Viñuales han sido los encargados de la parte musical de esta celebración.

Jesús Sanz en su homilía ha hablado “del secuestro sobre la palabra martirio” y ha explicado el ejemplo que dio San Lorenzo con su “sacrificio”. Sanz ha indicado que el patrón de Huesca puso de manifiesto el “sentido cristiano de la vida”.

En la parte final el Obispo ha realizado un mención a la visita del Papa a Valencia.

También se ha dirigido a todos los fieles indicando que la Basílica es “la casa de todos los oscenses “

En la festividad de San Lorenzo, a las 6 y media de la mañana, se procede al adorno de la peana. Desde hace décadas, dos familias de Huesca son las encargadas de esta labor. Los hermanos Elfau se ocupan de disponer todos los ramos de albahaca, mientras que la familia de Mariano Tisner Ramón se encarga de las frutas: melocotones, manzanas, peras o racimos de uva de la huerta oscense. Por su parte, los gladiolos rojos son aportados por la parroquia. En ocasiones, el repiqueteo contra la peana, en la procesión, provoca que la fruta se estropee, y que el ácido pueda dañar la peana, con lo que se llega incluso a cambiar algunas piezas al llegar a la plaza de la Catedral. Por la tarde, se eliminan todas las flores.

El busto del Santo también presidirá, este viernes la misa de cofrades. Y ya la peana no volverá a salir hasta el día 15. En esa jornada, no obstante, aparecerá en la plaza de San Lorenzo desprovista de cualquier adorno, porque se irá cubriendo con las flores y frutos que oscenses y visitantes lleven con motivo de la ofrenda. Será después de la medianoche, después el santo haya sido despedido, cuando varios miembros de la Cofradía de San Lorenzo, se ocupen de volver a limpiar toda la peana y de guardarla de nuevo para que vuelva a lucir perfecta en las fiestas del proximo año.

Comentarios