Más de 5.000 personas han acudido al Festival de la Ribagorza

La organización de la décima edición del Festival de la Ribagorza Clásicos en la Frontera hace balance, aportando la cifra de 5.000 personas que han asistido a los 17 conciertos que se han desarrollado en diferentes localidades de la Ribagorza. Es una iniciativa que busca conjugar actuaciones musicales con patrimonio monumental. Habitantes y visitantes llenan habitualmente los espacios en los que se celebran los conciertos.

El ciclo de conciertos del Festival de la Ribagorza “Clásicos en la Frontera” fue creado a partir de una serie de iniciativas comunes de varios municipios de la zona, con el propósito de fomentar el turismo, consolidando de este modo una oferta cultural y específica de la comarca. La denominación de “Clásicos en la Frontera”, plantea a la Ribagorza como un espacio rico en variedad cultural, en parte debido a la propia situación geográfica de este entorno. Una comarca que delimita Aragón y Cataluña, así como España y Francia. De otro modo, se pretende una definición cultural desde un punto de vista creativo y singular.

La génesis de estos eventos se remonta al año 1997, cuando surgió la idea de impulsar el primer certamen, en el que colaboraron El Grado, Graus, Isábena, La Puebla de Castro, Lascuarre y Secastilla, integrándose Capella en 2004, y finalmente este año Benabarre. Bajo el apoyo institucional del Gobierno de Aragón y de la Diputación Provincial de Huesca, incluidos los consistorios mencionados, se han ido forjando y desarrollando con gran éxito conciertos de variedad, en estilo y temática, integrando músicas del repertorio clásico tradicional, junto a creaciones contemporáneas.

Una vez finalizado el X Festival de la Ribagorza, se destaca sobre todo la gran afluencia de personas (más de 5.000 personas han asistido a los 17 conciertos programados), tratándose de un público variado que ha demostrado un gusto por los diferentes conciertos, participando incluso de manera fiel al desarrollo del festival, constituyéndose así un éxito gracias a las aceptación general tanto de oriundos como de turistas.

También es necesario destacar la afinidad que se crea con el entorno mediante el arte, pues no deja de ser una promoción y difusión de los monumentos de Ribagorza, como verdaderos espacios vivos, que acogen artistas dispares, de diferentes nacionalidades y con repertorios musicales varios. Ha habido muy variadas formaciones musicales: música vocal, orquesta y coro, piano, órgano, vientos metales, guitarra, y otras agrupaciones instrumentales. Se han llevado a cabo repertorios variados, desde el Renacimiento hasta nuestros días, destacando obras cumbres de la historia de la música.

Concluyó el ciclo de conciertos del X Festival de la Ribagorza Clásicos en la Frontera poniendo el broche de oro el pianista Josep Colóm, considerado tanto por la crítica especializada como por el público como uno de los mejores pianistas españoles. Fue un interesante y acertadísimo concierto. Hubo un cambio de repertorio, en el que se hizo tributo a Chopin y otros grandes autores, dignos de un concierto de estas características. Un público muy numeroso, que supero las 400 personas, llenó el Patio del Olmo de la Basílica de la Peña.

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