Cartas al Director. Mileuristas

Arancha García-Carpintero Broto.

Responsable Provincial de CC.OO. Huesca.

Son aquellas personas, dicen, más bien jóvenes, con importante formación académica, que trabajan con contratos precarios, y cuyo salario ronda, precisamente, los mil euros al mes. Una nueva clase social que no consigue independizarse, que no puede aspirar a comprarse piso en propiedad, y que vive al día.

Bien es cierto que, tal y como están los precios hoy, vivir con las antiguas 166.000 pesetas resulta complicado. El engañoso euro ha conseguido incrementar el valor de los productos de consumo vertiginosamente, y muy por encima de los IPCs que tanto publican los Gobiernos de turno.

Llegar a final de mes es casi un imposible, en la gran mayoría de hogares españoles, y es que comer, cubrir los gastos mínimos de vivienda, luz, agua y demás, en estos últimos cinco años, se ha multiplicado casi por dos, sin que nadie, hasta ahora, nos haya dado una explicación. Con el añadido que no hacemos más que oír que nuestra economía goza de buena salud. Será la de los ricos, o la de los empresarios, o la de los políticos, tan ajenos a la mundana realidad, porque la del resto de mortales, me temo, lleva otro discurrir.

Si preguntasen a la población de a pie, ahora mismo, muchísimas personas volveríamos a la peseta, manteniendo, claro está, los precios que entonces manejábamos, y en todo caso incrementados en los IPCs que traslada el Gobierno, que dicen son tan reales.

Pero nuestra triste y cruda realidad es otra, y es que impuesto el euro en nuestro país, hemos sido sometidos/as a una estafa a gran escala, pagando por los artículos de consumo necesario y diario unos precios exorbitantes. Una situación que tendrá que romper por algún sitio, y más si por el otro lado, por el de las retribuciones salariales, sigue existiendo tanta contención. Los salarios son los únicos que sólo han sido aumentados, como mucho, y de verdad, con los valores publicados del IPC.

Y aún estando de acuerdo con la situación de los mileuristas, y reivindicando con ellos mejor situación, debo decir que en Huesca, muy pocos salarios, y especialmente de categorías básicas, las más habituales, llegan a los mil euros.

Esta “sociedad de bienestar”, tan proclamada por la clase política, acaba siendo un montaje para maquillar un panorama bien distinto. Si no fuese porque podemos hipotecar nuestros bienes de muchos años futuros, pocas familias podríamos disponer de lo necesario para una vida normalizada. Y no olvidemos que este sometimiento acaba siendo, también, nuestra condena: letras mensuales de nuestra hipoteca, de nuestro coche, o, incluso, de nuestras vacaciones.

Sin embargo, y como siempre, los hay que cobran millones de euros al año, tan solo por tener la suerte de dominar bien un balón, o conducir un coche, o por actuar en un film que luego vemos con ilusión, quizá, y por qué no, para olvidarnos de la realidad. La injusticia social es cada día más obvia y patente, y no es lógico, ni deberíamos permitirlo, que exista tanta diferencia entre unos pocos, los privilegiados, y los que somos la gran mayoría.

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