Las medidas de seguridad del autobús impidieron una tragedia en Nueno

Los 32 heridos del accidente de circulación en el que un choque y un autobús colisionaron frontolateralmente este sábado en Nueno se recuperan con normalidad. Los cuatro heridos ingresados, dos de ellos en el Hospital San Jorge de Huesca y otros dos en el Miguel Servet de Zaragoza, tienen pronóstico "menos grave". El espectacular choque, en el que resultó fallecido el conductor del turismo, podría haber provocado una tragedia mucho mayor de no ser por las medidas de seguridad del autobús, que sólo llevaba un año en las carreteras.

El autobús de ALOSA, que cubría el trayecto Zaragoza-Astún, estaba dotado con las más modernas medidas de seguridad. Por eso, afortunadamente, la estructura resistió los impactos.

El autobús tenía doble cristal de seguridad y cinturones para todos los pasajeros, a pesar de que cuando se matriculó el vehículo, hace un año, no era obligatorio. Además, el espacio de los viajeros se garantizaba gracias a una serie de medidas: ventanas más pequeñas, buen anclaje de las butacas...

En cualquier caso, desde la empresa de autobuses también destacan la buena actuación del conductor del autobús.

Sólo cuatro heridos tuvieron que ser ingresados. Dos de ellos, que permanecen en el Hospital San Jorge de Huesca, sufren fracturas costales. Los otros dos heridos son mujeres: una tiene una fractura maxilofacial y la otra, problemas en un brazo. Fueron trasladadas al Hospital Miguel Servet de Zaragoza porque es el centro referencia en sus dolencias. El pronóstico de los cuatro heridos es "menos grave".

Recordamos que hacia la 1 de la tarde de este sábado, se producía un accidente de tráfico en el kilómetro 585,200 de la N-330, en el término municipal de Nueno. El resultado del siniestro era de una persona fallecida y 32 heridos, que eran evacuados en ambulancias y helicópteros.

Por causas que se desconocen, el turismo, un Peugeot 207, cuyo conductor y único ocupante resultaba muerto, chocaba frontalmente contra un autobús Scania de la empresa Alosa, que se veía obligado a hacer una maniobra hacia la derecha, lo que provocaba que cayera por un terraplén de unos 9 metros, quedando volcado sobre su lado derecho. En el autobús, que hacía la línea regular Zaragoza-Astún, viajaban 61 personas, incluido el conductor. La mayoría de los viajeros salían por su propio pie por las escotillas del techo. Entre ellos, se contaban numerosos policontusionados, con algunos rasguños y heridas.

El tratarse de un autobús de última generación, con tan sólo seis meses de antigüedad, provocaba que no se deformara en su interior, lo que suponía que todos sus ocupantes, que además llevaban puesto el cinturón de seguridad, salvaran la vida.

Tras el accidente, había de cortarse a la circulación el carril afectado, que recobraba la normalidad pasadas las 3 y media de la tarde. Hasta el lugar del suceso se trasladaban fuerzas de la Guardia Civil, el helicóptero de la UHEL-41, ambulancias, bomberos y el helicóptero del 112. Automóviles la Oscense enviaba a la zona otros autobuses para hacerse cargo de los viajeros y trasladarlos a sus lugares de origen.

Los propios pasajeros del autobús aseguraban a Radio Huesca Digital que había sido un milagro que no hubiese más heridos. Remarcaban la importancia de haber llevado el cinturón de seguridad para haberse salvado.

Comentarios