Ganaderos franceses acusan a la osa Franska de haber matado a 67 ovejas

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Además, aseguran que han desaparecido 184. Por contra, el Estado dice que tan sólo se han contabilizado 4 corderos muertos. Desde que el 8 de junio, llegase la osa Franska al macizo del Pibeste-Estibète, situado a caballo entre los Altos Pirineos y los Pirineos Atlánticos, se acabó la paz para los ganaderos, que dicen que han pasado todo el verano con la osa rondando por los pastos. De hecho, había huellas y excrementos todos los días. Por eso, aseguran que volver a vivir lo que han pasado este verano no se lo desean ni a un perro.

Este viernes se celebra una manifestación en Pau, y se reunirán con el prefecto de los Pirineos Atlánticos para pedir la retirada de los osos eslovenos.

Según el diario Sudouest, las cifras que ofrece la Federación Departamental de los sindicatos de explotaciones agrícolas, 67 ovejas muertas, no tienen nada que ver con las que da la Administración, tan sólo 4.

El presidente de esta federación dice que ya conoce a tres ganaderos que van a vender sus ovejas y que no volverán nunca más a los pastos. Normalmente, se desciende de ellos a principios de octubre. En estos mometnos, la mayor parte de los pastores ya están en los valles.

Por su parte, el presidente de la comisión de montaña de la Federación de sindicatos de explotaciones agrícolas, Jean-Marc Prim es claro. Dice que no están contra el oso sin contra su localización. Piden que se los envíe a los montes del Cantábrico, donde no existe pastoralismo. O que los dejen en Eslovenia, donde los bosques son inmensos. En los Pirineos, contrariamente a lo que otros dicen, el oso no es compatible con el pastoralismo. Los nuevos osos, dicen, no temen al hombre y ellos no pueden defenderse.

Los ganaderos acusan a la ministra de Medio Ambiente, Nelly Ollin, de no escucharles, y de querer hacerlos callar a golpe de indemnizaciones. Dicen que, hoy en día, se dan todas las condicioens para que se lleven a Franska, ya que tiene un comportamiento anormal, una tasa de predación inaceptable.

Por todo ello, este viernes se manifiestan en Olorón. El jueves, el prefecto de Altos Pirineos ya se reunió con los ganaderos del Pibeste-Estibète. Parece que el grito de estos pastores, aunque todavía no sea muy entendido, sí que comienza a ser oído.

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