Lola Giménez: “El agua del Gállego da más dinero libre que embalsada”

Lola Giménez

Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos, un portavoz de las empresas de turismo deportivo de la zona y el alcalde de Murillo de Gállego insisten en el mensaje de que cualquier regulación del río Gállego supone la sentencia de muerte para los núcleos de población de su área de influencia. Muestran su satisfacción por el compromiso de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, de no construir el embalse de 192 hectómetros cúbicos. Y piden que el problema del agua de Los Monegros se resuelva en ese territorio, no en la Galliguera; por ello defienden la construcción de cinco embalses laterales en el sistema de Riegos del Alto Aragón.

Lola Giménez, teniente de alcalde del municipio de Biscarrués y portavoz de la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos, afirma con rotundidad que el agua del Gállego da más dinero libre que embalsada. Y recuerda que el río está muy explotado ya.

El alcalde de Murillo de Gállego, Santiago Castán, valora el papel que ha jugado el río en el crecimiento demográfico de este municipio. Se ha pasado en Murillo de 150 a 250 habitantes, con la llegada de jóvenes que han apostado por empresas de turismo deportivo, apertura de albergues y viviendas de turismo rural,...

José Andrés Pintado, representante del grupo empresarial del Reino de los Mallos, ha apuntado que a la ministra de Medio Ambiente se le trasladó la realidad que se vive en el río Gállego: “El río Gállego es un destino turístico emergente sin referencia igual en toda Europa; las cuatro empresas de rafting y complementarias dan trabajo a más de 100 personas en la temporada de aguas bravas (marzo a noviembre) y en servicios de hostelería son más de 50 establecimientos de origen familiar con sus empleados”. Se cifra el número de personas empleadas en el sector turístico en 300.

Se origina en la zona un valor de entre 6 y 9 millones de euros anuales. Los empresarios de turismo activo no entienden cómo se quieren crear canales artificiales para aguas bravas en Madrid, en Zaragoza y en Sangüesa, por poner algunos ejemplo, y, en cambio, se quiera destruir el río Gállego con la construcción de un embalse.

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