El Curso de Defensa de Jaca analiza las "luces y sombras" del Proceso de Barcelona

El XIV Curso Internacional de Defensa de Jaca ha analizado en la cuarta jornada la política europea en el Mediterráneo. El análisis de la evolución del Proceso de Barcelona, que a partir de 1995 sentó las bases de una nueva relación regional basada en la definición de un espacio común de paz, en la creación de una zona de prosperidad compartida y en el desarrollo de los recursos humanos, ha estado muy presente en todas las intervenciones.

El Embajador especial de España para el Mediterráneo, Juan Prat y Coll, se ha referido a la nueva política europea de vecindad y a su encaje en el Proceso de Barcelona. En su conferencia ha destacado que “si bien en Barcelona el cambio económico se pretendía lograr a través del libre comercio, ahora queremos avanzar un paso más: lograr una integración en el mercado único europeo para que en los países de la orilla sur del Mediterráneo se produzcan cambios más profundos en sus estructuras económicas”. Y todo ello, ha proseguido, desde una metodología de trabajo que pasa “no por imponer ni plantear injerencias en los asuntos internos de los países, ya que tenemos que ser respetuosos con sus identidades y culturas, pero al mismo tiempo ayudándoles para que se modernicen e introduzcan cambios para hacer frente a la globalización y la interdependencia del mundo actual”.

Prat y Coll ha destacado, sin embargo, que estamos ante procesos de cambios “lentos”, pero que están dando sus frutos. Por ejemplo, si se analizan las cifras macroeconómicas de la mayoría de los países de Oriente Próximo en el año 95 y en la actualidad, se ha logrado un cambio estructural importante. “La inflación en la mayoría de los países de la orilla sur, desde Marruecos a Turquía, ha caído mucho; la deuda externa prácticamente ha desaparecido; el déficit interior también ha disminuido y ha bajado notablemente su presión demográfica. Algo que, a su juicio, “se está consiguiendo por la política europea con estos países, que les ha inducido a realizar importantes cambios, de forma que hoy en día están más preparados para progresar económicamente de lo que lo estaban a mediados de los años 90”.

Por otra parte, el Director del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, Jesús Núñez Villaverde, no ha hecho un balance excesivamente optimista del proceso euromediterráneo. A su juicio, en el Proceso de Barcelona “muchas cosas de las que se planteaban no se han desarrollado y en otras estamos a medio camino”. En el capítulo de cooperación política y de seguridad es en el que menos avances se han producido, según Núñez Villaverde, ya que “ni siquiera se ha conseguido aprobar la carta de paz y estabilidad que fue el primer objetivo del proceso”.

Por otra parte, ha destacado que en el ámbito económico “tenemos unas relaciones comerciales que se tratan de orientar hacia la consecución de una zona de libre comercio de aquí a 2010, pero no hay ninguna zona de libre comercio en marcha, sino que lo que tenemos es un esquema de relaciones comerciales claramente favorable a la UE que no acaba de abrir sus puertas, por ejemplo, a los productos agrícolas”. Por último, en cuanto a la cooperación social, cultural y humana “el balance también es insatisfactorio en la medida en que los estereotipos negativos entre las dos orillas siguen siendo muy sólidos”, ha concluido.

Por su parte, el profesor de la Escuela de Economía de Londres, Frederick Halliday, ha planteado claramente que el Proceso de Barcelona “está en una situación de crisis, ya que no se han producido muchos éxitos de presión o de cambio en el mundo árabe”, algo que a su juicio “no es culpa de Europa sino de la resistencia de Estados y grupos en Oriente Medio. Halliday ha identificado cuatro puntos en los que hay que seguir trabajando: “Continuar con el diálogo con Turquía; que Europa haga lo que pueda para mantener los observadores y fuerzas de la paz en Sudán; mantener el apoyo al gobierno en Afganistán y, por último, seguir con el compromiso con el pueblo palestino sin pensar que la solución va a llegar de una forma rápida”.

Finalmente, el Encargado de Investigación en el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea en París, Martín Ortega Carcelén, ha hablado de los aspectos más relevantes de la política europea de Seguridad y Defensa en el Mediterráneo. Según Ortega Carcelén, esta iniciativa “ha servido para lanzar ciertas operaciones bajo bandera europea como Altea, en Bosnia; alguna en el Congo y operaciones de policía en Cáucaso y de asesoría a la policía palestina”. Una iniciativa que, a su juicio, “es necesario explicar a los socios mediterráneos para que no haya malentendidos y sepan en qué consisten y se asocien a ellas en la medida de lo posible”.

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