Veleidades de los jóvenes

Nuria Garcés

Me he quedado perpleja. Dicen las estadísticas que el 42% de los universitarios no termina la carrera que había comenzado. El porcentaje me ha parecido altísimo. Casi la mitad de los que empiezan no acaban. Ya les vale. Más que nada, porque cada matrícula vale una pasta, sin hablar de los libros y las fotocopias que hay que ir comprando cada poco tiempo. Y eso, poniéndonos en que el chaval o la chica estudien aquí en Huesca, que siguen viviendo en casa. Pero intuyo que son mayoría los que estudian en Zaragoza, Pamplona, Salamanca, Barcelona... en fin, en multitud de ciudades en las que deben vivir, ya sea en residencia, ya en pisos compartidos con compañeros. Otra sangría más que importante para los padres, que además deben pagar la ropa, el autobús, el cine, los conciertos, el bocata, las cenas y las juergas más o menos abundantes, según sea el talante del joven universitario.

Y llega un día en que el vástago decide que abandona la carrera. Que, por lo que sea, no le gusta, no puede con ella, no se siente identificado... Y yo me pregunto: ¿Qué hacen entonces unos padres que se han dejado un montón de dinero en la formación o no de su retoño, ya crecidito?. Porque, si abandona en primero o segundo, ¿se reengancha en otros estudios, a ver si ésos le gustan más?.

Me doy cuenta ahora de que sólo me he puesto en la piel de los progenitores y lo que esto supone para una casa. Pero, habrá también que pensar en la cantidad de recursos públicos que se pierden, año a año, con las veleidades de los jóvenes...

Comentarios