La osa Sarousse le da la espalda a la montaña y se baja al llano

La prensa francesa asegura que la osa Sarousse, que fue puesta en libertad, en el Pirineo francés el pasado 31 de agosto, ha perdido el collar y también la brújula. El animal ha perdido el collar con GPS con el que fue equipada para poder tenerla controlada. Por ello, tan sólo puede ser localizada con un pequeño chip que está emplazado en su vientre. La "brújula" perdida hace referencia a que desde hace una semana, en lugar de dirigirse hacia las montañas, ha ido descendiendo hasta encontrarse ahora a unos 500 metros de altitud, cerca de las localidades de Montjoie, Saint-Lizier y Gajan. Se pasea de un bosque a otro, a menos de 200 metros de las casa e incluso de la sala de fiestas de Gajan.

Según explica el diario La Dépêche du Midi, para llegar tan abajo y tan lejos de donde fue liberada, ha debido cruzar el río Salat y la carretera RN-117 entre Saint Girons y Montsaunès. El caso es que les da la espalda a los Pirineos y busca su camino y su territonio en zonas más llanas.

Esto supone que los técnicos del equipo de seguimiento de los osos, que la siguen las 24 horas al día, hayan incluso pensado en capturarla si continúa su ruta como hasta ahora. Dicen los expertos que su comportamiento es idéntico al del oso Balou. Ese oso, que fue introducido en los Pirineos, en Arbas, en el mes de junio, debió ser recapturado y después soltado a una mayor distancia, pues se acercaba peligrosamente a las poblaciones. El mismo procedimiento podría aplicarse esta semana a Sarousse, si se obstina en preferir el llano a las montañas. Y es que, con la cercanía del invierno, es impensable dejar a un plantígrado que se instale tan abajo. Su hibernación se encontraría reducida y la cohabitación podría ser complicada cuando, a principios del invierno, el alimento empezase a escasear.

De hecho, por el momento no tiene ninguna razón para abandonar esa zona boscosa, donde encuentra todo lo que le hace falta para guarecerse y alimentarse. Pero deberá abandonarla más adelante para encontrar comida. Castañas, bayas y champiñones abundantes son suficientes, por ahora, para Sarousse. Ni siquiera necesita atacar a los rebaños de ovejas que pastan por los alrededores. Sin embargo, y por precaución, algunos ganaderos ya han alejado al ganado y los caballos.

En la puerta del ayuntamiento de Gajan, todas las mañanas se renuevan y actualizan carteles con consignas de precaución. Les preocupan, sobre todo, aquellos paseantes o senderistas, que podrían aventurarse en los bosques, esperando sacarle una foto a la osa. Hay que tener en cuenta que nos encontramos en época de setas, que atraen mucho la atención en los bosques de esa comarca, desde hace 15 días. Sarousse se desplaza poco durante el día, pero se mueve mucho por la noche, lo que es una reacción normal frente a la presencia próxima de los humanos.

En la Dépêche du Midi recuerdan que los osos que se reintrodujern en 1996 tomaron los senderos de altitud para descubrir los grandes espacios pirenaicos, donde rápidamente se sintieron como en casa. Sin embargo, la generación 2006 no tiene pinta de ser tan montañera. Se buscan respuestas a esta huida hacia el llano. Pero lo que sí que parece es que, de buen o mal grado, Sarousse deberá volver a subir a las alturas de las montañas.

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