Comienza en Los Monegros el congreso sobre la Guerra Civil

El histórico edificio del Santuario de Nuestra Señora de Magallón de Leciñena ha albergado el acto inaugural del congreso “Guerra Civil en Aragón: 70 años después”, que ha contado con la presencia del presidente de la Comarca de Los Monegros, Manuel Conte, el director general de Patrimonio Cultural del Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Jaime Vicente, el alcalde de Leciñena, Gonzalo Gavín, y los coordinadores, Ángela Cenarro y Víctor Pardo.

Conte señaló que “ es un día muy importante para la comarca porque hemos conseguido los dos objetivos principales que nos marcamos: por un lado, recuperar el patrimonio cultural derivado de la Guerra Civil en Los Monegros, y en segundo lugar, apoyarnos en ese patrimonio como atractivo turístico para conseguir una rentabilidad económica para la zona”. El presidente recordó que hace cinco años que comenzaron a trabajar en este proyecto a través de la Diputación de Huesca, con la ahora consejera de Educación, Cultura y Deporte, Eva Almunia.

“No podía esperar más el proyecto de recuperación de este patrimonio, porque muchos testigos vivos de ese pedazo importante de nuestra historia estaban ya desapareciendo” y “tras mucho esfuerzo y no sin dificultades para sacarlo adelante hemos conseguido aglutinar la labor de muchas instituciones como el departamento de Educación, Cultura y Deporte del GA, el de Economía, a través del INAEM, el Ministerio de Cultura, el de Defensa, las Diputaciones de Huesca y de Zaragoza, la Universidad de Zaragoza, el Centro de Desarrollo de Los Monegros y la Comarca de Los Monegros”. Ahora se están empezando a recoger los frutos de este esfuerzo, desde el punto de vista cultural y también económico, ya que, como informó Conte, en la primera semana de apertura de la exposición “Guerra Civil en Aragón: 70 años después” en el futuro centro de interpretación de Robres, “ya se ha registrado un millar de visitantes”.

El presidente subrayó que, a través de estas iniciativas, entre las que se encuentran la citada exposición que estará abierta hasta el 3 de diciembre, o el propio Congreso que hoy se ha inaugurado, se pretende “la recuperación de la memoria histórica de una forma objetiva, para que no sólo conozcamos una mitad de la historia, y para eso están los científicos que dirigen el proyecto, de una forma rigurosa y con gran rigor”.

Por su parte, Jaime Vicente también habló de la importancia de recuperar nuestra memoria histórica, de una forma objetiva, pero comprometida. “Una memoria inmediata que ha marcado la identidad de nuestra sociedad”, dijo, y se refirió al proyecto global como “una oportunidad parra reflexionar y recuperar un patrimonio no valorado hasta ahora, que además tiene el añadido de ser un atractivo turístico, además de cultural”. Calificó el congreso como un “magnífico foro en el que poder hacer una revisión profunda desde diferentes aspectos de la Guerra Civil española, como la mujer, la poesía, y otros aspectos clave de nuestra historia”.

Conferencia de Julián Casanova

El profesor de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova, ha pronunciado la conferencia inaugural del congreso, titulada “La Guerra Civil, 70 años después: entre la historia y la memoria”, ante un aforo completo, con 115 personas que abarrotaban la sala de los Cereros del Santuario de Nuestra Señora de Magallón de Leciñena.

Casanova ha comenzado su intervención dejando claro que la Guerra Civil española tiene un origen interno. “Es un golpe de estado provocado por un sector del ejército, ya que “hay otra parte que se adhiere partidario de la República y la defiende sobre todo en las grandes ciudades, que será en las que el golpe de estado fracasa, como Barcelona y Madrid”. Se abre, “una época de violencia sin precedentes en la historia de España”, señala.

El profesor también destacó que es “una guerra que se internacionaliza muy pronto. Se pide ayuda al exterior y a finales de julio ya está decidido que las dos potencias fascistas: Italia y Alemania, apoyan a Franco y que los países democráticos han decidido la no intervención, firmada por todos los estados, salvo por Suiza, que por mandato constitucional no interviene en conflictos bélicos”. Según Casanova, “la no intervención al final fue la principal causa por la que Franco no ganó la guerra”. A mediados de septiembre, la Unión Soviética decide intervenir. “Al principio quería estar aliada con Francia y con Gran Bretaña, pero cuando se dio cuenta de la intervención de las potencias fascistas, (...) , Stalin acaba interviniendo por motivos estratégicos, “no por hacer una dictadura comunista”.

Para Casanovas, la Guerra Civil supuso “violencia sin precedentes en la historia de España, que se agudiza más debido a la internacionalización y a la llegada de armas”. Existe una “deshumanización y violencia hacia el contrario. La violencia se explica porque se ponen armas donde antes había política”, incide. “Hay una violencia de clase que empieza por el golpe de estado con un plan de exterminio del contrario, dirigido contra dirigentes, jefes de organizaciones políticas, concejales, masones, profesionales, maestros que se planteaban la secularización, ... En el otro bando, se inicia también la represión de caciques, señoritos, las clases medias profesionales de derechas, los trabajadores católicos, y muchas veces se saldan viejos litigios de carácter familiar que alcanza una represión altísima en el medio rural”.

El profesor señala que hay una “violencia religiosa”, porque “la iglesia convierte en cruzada lo que era una guerra civil, y en el otro lado, hay una persecución anticlerical en pueblos y ciudades”. Es una batalla por la cultura, “el racionalismo contra el absolutismo religioso, batallas no solucionadas en España, pero sí en Europa”. “La República tomó un camino que en la práctica era débil, pero que parecía amenazador”. Es un conflicto religioso, “caen a cientos maestros, sin esa batalla de escuelas racionalistas y secularización no es posible explicar porque la iglesia se ceba así en los maestros y porque los rectores de la Universidad acusan y delatan a profesores de sus propias universidades que después iban a morir como consecuencia”. Para Casanova, “se truncan así grandes alternativas liberales, hay una fuga de intelectuales”, que afectó al devenir cultural del país, según el profesor, quien también se ha referido a la reforma agraria de la República, que se refería a la expropiación de las tierras de los grandes de España, pero no a los burgueses que las fueron comprando, y que también se percibió como amenazante por parte incluso de pequeños propietarios y fue el punto crítico de la violencia entre jornaleros y “señoritos”.

Casanova ha hablado asimismo de una “violencia militar” y se ha referido a la financiación de la guerra: “los dos bandos emplearon el mismo dinero: 750 millones de dólares de la época, unos en ganarla y otros para perderla”, y señaló que “a la República le estafaron 150 millones en el mercado negro, ya que no pudo recurrir al mercado libre de armas, lo que sí fue posible para Franco a través de Italia y Alemania”. Por su parte, la financiación de la guerra para Franco, “se realizó a través de créditos, 400 millones a la Italia fascista y a la Alemania nazi, que debe devolver tras la Guerra Civil, y con una reconversión de las exportaciones”, hacia estos países beneficiados por el mercado mineral español, que fue fundamental para el rearme nazi”.

El profesor dijo que “no existió el oro de Moscú, la República tuvo que adquirir armas para defenderse a través de las reservas de oro” (..) “La causa de ganar Franco es que le llegan fluidamente y desde el principio las mejores armas”. Casanova dijo que “Franco apoyó un golpe de estado, estableció un plan de exterminio y se mantuvo en el poder y dejó un legado de sociedad civil inarticulada que nos está costando mucho recuperar”. El profesor se preguntó “¿qué hubiera pasado si la República hubiera ganado la guerra”” y se responde que “la única posibilidad hubiera sido con un apoyo de Francia y Gran Bretaña y entonces no hubiera habido una dictadura comunista”.

Para Casanova “la Guerra Civil no es sólo una historia que podemos contar, hay que ponerla en perspectiva de lo que pasó en Europa, lo que caracteriza a la Guerra Civil española es la larga dictadura que hubo posteriormente”. “Franco es la gran excepcionalidad de la historia de España y fue el motivo del bloqueo internacional, hubo tantos beneficiados que al final analizan la modernización neoliberalista, pero los costes sociales fueron impagables. Tenemos que empezar a explicar la historia de otra forma. Hay que hacer una ley para que la gente no pueda seguir haciendo apología de la violencia”, dijo.

Se refirió, por último, al actual interés de la sociedad civil por la Guerra Civil y dijo que “si no hubiera habido un movimiento internacional por los derechos humanos” no habría este movimiento social en torno a la memoria histórica y a la búsqueda del pasado que comienza en los años 80 y 90. “¿Por qué hay ahora esa explosión?”, se pregunta el profesor, “porque hubo un desequilibrio de memoria tras la Guerra Civil, a unos se les ponía lápidas en iglesias y a otros sus familias no sabían donde estaban enterrados. A unas víctimas se les demonizó, por un legado de incultura esto no entra en los libros de texto (...) es difícil recuperarnos de este desequilibrio de la memoria”. “Nacieron asociaciones que querían saber donde estaban enterrados los muertos, fallecidos en el terror caliente del verano del 36, porque a partir del 37 se registran los asesinatos, se “legalizan”.

El profesor concluyó diciendo que “la gente quiere dignidad, es una batalla por la dignidad. Si se gana esta batalla, habremos ganado la batalla a la larga sombra del franquismo”, para lo que, a su juicio, hace falta una labor conjunta en la que la educación tiene importancia esencial, “si no se comprende esto, se siembra la discordia en lugar de sentar las bases de la convivencia democrática”.

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