Aragón, tierra de individualismos

Luis Laiglesia

Nuestra tierra es dada a la confrontación y a la división. Así nos ha ido hasta la fecha.

El último ejemplo de esta máxima es el diferente posicionamiento de la fuerzas políticas y de las poblaciones que recorre la línea del Canfranc acerca del futuro de este emblemático ferrocarril.

En los últimos días hemos asistido a un debate sobre si el actual trazado de la línea es el adecuado o no. Mientras el PP dice que hay que ejecutar los proyectos que redactó el gabinete del Ministro Alvarez Cascos, los actuales gestores del Ministerio dicen que hay que buscar otro distinto si queremos un tren competitivo de verdad.

Por si fuera poco, algunos defensores de la reapertura comienzan a apostar por el ramal del Zuera-Turuñana como el más directo al Pirineo, ramal que deja fuera de la línea a Huesca. Algo que, como es lógico, no ha sentado nada bien en el Consistorio Oscense y su Alcalde, Fernando Elboj, ha dicho que si hay reapertura, Huesca debe estar en el trazado.

En este río revuelto no sé si habrá ganancia de pescadores. Lo que tengo claro es que hay una pérdida por parte de todos los altoaragoneses.

Un tirón de orejas es lo que nos merecemos en esta tierra en la que cada uno va a lo suyo, sin importarle lo que le ocurre al de al lado.

En cuanto a lo del Canfranc, permítanme ser un poco escéptico después de haber asistido a mil y un debates, y de haber escuchado mil y una declaraciones, mil y una ideas.

Pero más allá de eso nos debería hacer reflexionar el que, habiendo un único interés, la reapertura de la línea, hemos terminado como el rosario de la aurora: cada uno por su lado y lanzando un discurso distinto y contradictorio, dependiendo de quien lo pronuncie.

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