Medio centenar de comercios altoaragoneses optan a la certificación de establecimientos excelentes

51 nuevos comercios altoaragoneses se han inscrito para la obtención del diploma acreditativo de excelencia comercial en el servicio y atención al cliente que promueven la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de la Provincia de Huesca (FECOS) y el Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón. Se trata de una nueva edición de esta iniciativa por la calidad en el comercio que tiene como objetivo lograr un sector más competitivo, a través de un plan de mejora del servicio de atención al cliente, que lleva a que los comercios que participen tengan un signo de identidad que los consumidores identifiquen, que puede ser el punto de partida para conseguir una marca de calidad.

 

El programa implantado por FECOS está avalado por el Gobierno de Aragón y no sólo contempla la concesión de un distintivo, también continua asesorando al comerciante una vez obtenida su certificación como establecimiento excelente.

 

En la primera edición de este exitoso proyecto participaron 48 comercios altoaragoneses de los cuales 37 fueron acreditados con la distinción de excelentes. Vuelven a repetir 34 en esta nueva ocasión. A estos se han sumado este año 51 nuevos comercios altoaragoneses que viene a poner a las claras el éxito de esta iniciativa y el compromiso con la calidad y las buenas prácticas que ha interiorizado el comercio de la provincia de Huesca.

 

Para obtener esta certificación, que avala ante los consumidores la calidad del servicio, producto e instalaciones del establecimiento que lo ostenta, es necesario pasar un proceso de evaluación que establece un conjunto de criterios ya sean de Servicio (amabilidad, información y asesoramiento, devoluciones, ofertas y promociones, entrega adomicilio, servicio postventa), de Producto (calidad del producto, disponibilidad, etiquetado, precio, garantías) y de Instalaciones (decoración, accesibilidad, seguridad, iluminación y escaparate).

 

Todo ello bajo el convencimiento de que la competitividad del pequeño comercio frente a los grandes establecimientos debe basarse en especialización y en la mejora del servicio, en la atención al cliente y en el trato personalizado.

 

 

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