Aparcados

Ana Sánchez Borroy

Lento, lento, más lento. Y cuando la obra ya está adjudicada, en marcha... se para. El debate abierto estos días sobre los aparcamientos de la ciudad no deja de sorprendernos. Después de años hablando de posibilidades, de ideas, de un sitio, de otro... Pues resulta que ahora volvemos a empezar. Recuperamos una idea descartada en la Plaza de San Antonio por aquí, el paseo por el actual trazado de las vías por allá; el otro se desmarca con un aparcamiento en el polígono de las harineras (al lado del aparcamiento de la estación intermodal), el de más allá recupera la idea de la zona oeste...

Que haya muchas ideas, que haya debate ciudadano es buena noticia. El problema surge cuando no superamos el debate, cuando una vez tomada la decisión seguimos dándole vueltas al asunto... más vueltas, más vueltas. Y al final, no hacemos nada.

Si el equipo de gobierno decidió construir un aparcamiento frente a la Residencia de Niños, tiene que llevar a cabo el proyecto hasta el final. Suponemos que ya se tomaron en consideración todos los informes y, sobre todo, que ya se dieron cuenta de que había unos árboles. A veces, los gobernantes tienen que ser valientes. No sería la primera vez que una actuación que en principio despertaba críticas, ha terminado gustando a la ciudadanía.

Para colmo, esta vez no se trata sólo de promesas políticas. Esta vez, la obra ya está adjudicada. Es decir, ya hemos contratado a una empresa. ¿De verdad piensan que será rentable (¿políticamente?) la indemnización a la empresa adjudicataria si nos echamos atrás? ¿De verdad no se habían dado cuenta de que hay unos árboles delante de la Residencia de Niños? ¿De verdad se plantean no hacer ningún aparcamiento en esta legislatura? ¿O se trata de hacernos olvidar que llevábamos casi dos años escuchando el sonsonete de "parking en la Plaza de Navarra?

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