Inoportunos y desagradecidos

Luis Laiglesia

Una serie de asociaciones, todas ellas muy respetables, han puesto en marcha una campaña para intentar salvar una pequeña zona verde que existe justo delante de las antiguas residencias.

Más allá de valorar la importancia de dicha zona verde, de la cual dudo sustancialmente, me gustaría que dichos colectivos, con cuyos postulados coincido en más de una ocasión, reflexionaran sobre la inoportunidad de pedir lo que piden en el momento en el que lo hacen.

Se conoce públicamente hace tiempo que el Ayuntamiento tiene programado realizar un aparcamiento en esa zona. Además, este proyecto, como cualquier otro, tiene un período de alegaciones con su correspondiente exposición pública, para que cualquiera de los citados colectivos hubieran podido presentar la reclamación que desearan.

No lo hicieron, y ahora, con la obra adjudicada y en ejecución, solicitan su paralización. Es improcedente, inoportuno e incoherente pedir según qué cosas, y éste es un buen ejemplo de lo que digo.

Más allá de dicha inoportunidad hay un detalle que no querría pasar por alto, como es la falta de compromiso de la Universidad con el aparcamiento que el Ayuntamiento, y por tanto la ciudad, está ejecutando. Primero, ese aparcamiento corre a cargo de la ciudad porque la propia Universidad no quiso realizarlo en sus terrenos cuando se le propuso. Existía un boceto en el que se habilitaba un aparcamiento bajo el campo de césped artificial. Eso encarecía la obra y desde la Universidad se deshechó.

Ahora, el Ayuntamiento invierte en el proyecto y la Universidad no se moja ni aunque llueva. Le llegan una serie de protestas y de reivindicaciones sobre una pequeña zona verde y más allá de defender el proyecto, le pasa la patata caliente a “papá Ayuntamiento”, lo que es mal encajado por el Alcalde, y con razón.

No es que yo sea un defensor del dichoso aparcamiento, cuya ubicación considero que es un error de entrada, pero si una obra está adjudicada y nadie ha dicho nada en el largo procedimiento de su tramitación, lo que tiene que hacer el consistorio es ejecutarla hasta las últimas consecuencias. Y lo que tiene que hacer la Universidad, en lo sucesivo, es ser algo más agradecida con una ciudad de la que bien pocas quejas puede tener.

Comentarios