Alas Rojas

Cristina Pérez Diego

Los Monegros se empeñan en recuperar su historia setenta años atrás. Recuperación de rutas que siguieron gentes como Orwel, visita a trincheras y, ahora, hace unos dias, la presentación del libro de Salvador Trallero "Alas Rojas Sariñena". Asegura el escirtor que el pequeño campo de aviación que se situaba en la zona fue uno de los más importantes del Frente Aragón; esa escuadrilla pintaba sus alas de color rojo para que , los suyos, las reconocieran y no fueran abatidos. Todavía queda la pista de cemento, la fuente de la que se alimentaba de agua el aeródromo y hasta alguna trinchera. Por eso, apunta Trallero, sería interesante recuperar y mejorar esa infraestructura que, probablemente, sea única en nuestro país. Reconvertirla como un lugar para ser visitado y sumarla a ese paisaje de Guerra Civil que tiene el horizonte de los Monegros en su historia más reciente.

Quizá no sea del agrado de todos revivir una parte de la historia más dolorosa de los españoles, con gente que tiene todavía en sus retinas las imágenes de sus seres queridos abatidos en el suelo y regando el futuro con tanto dolor. Porque en esos mismos aviones de alas rojas viajaron muchos monegrinos que, hoy, todavía hablan de aquél día en el que los aviadores les subieron a esas pequeñas naves de guerra que surcaban el cielo retando a la gravedad. Eran niños que vieron su casa desde el aire, a modo de vuelo turístico,algo para contar a sus nietos. Hoy, setenta años después las Alas Rojas vuelven a la memoria y ¿por qué no?. Formó parte de esa historia más reciente que, a pesar de las voces que se empeñan en lo contrario, no conviene olvidar.

La vida unas veces suma y otras resta, pero todo forma parte del crecimiento. Por todos los que dejaron su vida en esa tremenda resta, por todos ellos, no podemos borrar paisajes como estos.

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