Abierto el Puente Viejo de Monzón al paso de peatones

Ya está abierto al paso de peatones el Puente Viejo de Monzón, en cuya estructura se han colocado unas placas de hierro. La solución provisional permanecerá hasta el inicio de las obras de rehabilitación de la infraestructura, la próxima primavera.

La pasarela, de dos metros y medio de anchura, se apoya en la parte central de la calzada y está flanqueada por vallas. La solución se adoptó una vez que de manera oficial los últimos asesoramientos técnicos solicitados, previo estudio en detalle del estado de la estructura, contemplaron esta posibilidad tomando las medidas oportunas. Cabe recordar que en agosto se cerró al paso de peatones tras detectarse problemas en su seguridad. El comercio de Monzón venía demandando desde entonces soluciones, ya que el sector de la zona se veía afectado, por las pérdidas en caja y ante posibles pérdidas de fidelización.

En un comunicado, la concejal de Urbanismo, Elisa Sanjuán, recuerda el inicio y posterior proceso hasta llegar a esta solución. En el mismo destaca que la decisión del cierre del puente se toma por los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Ebro, tras emitir un informe en el que detallan los daños que sufren las vigas que se apoyan en la estructura original y que fueron colocadas en el año 1970. El problema aparece cuando se procedía a reconstruir las aceras y son los técnicos quienes ante la situación de las vigas recomienda que el puente no sea abierto. La CHE en ese momento y al estar próximas las fiestas patronales ofrece la posibilidad de instalar la pasarela de los pontoneros, como así se hace.

Tras retirar el paso de los militares, se recibe el informe de la estructura del puente realizado en el mes de julio por encargo de los arquitectos que están trabajando en el proyecto de rehabilitación del mismo y que será asumido por la DGA con un presupuesto de unos 600.000 euros.

En ese informe se afirma que el arco central presenta una rotura parcial en su geometría, lo que hace que no goza de la total seguridad estructural que sería preceptiva para una estructura de este tipo, lo que tampoco se ve beneficiada ante la fisuración de las bóvedas. Las condiciones estructurales del tablero actual y, en especial, los voladizos no ofrecen ninguna confianza. En base al mismo, la arquitecta municipal concluye que no es viable la apertura de un paso peatonal sobre el mismo.

Conocidos los informes se entendía desde el Ayuntamiento que no era conveniente esta apertura y actuar con prudencia, en un tema en el que está en juego la seguridad de las personas, pero, a pesar de ellos, se ha decidido apurar las opciones hasta encontrar está solución para abrir un paso peatonal.

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