Pocas luces

Nuria Garcés

Días navideños por excelencia. Muchas luces y bombillas por toda la ciudad. Estos días del macro puente, seguro que si ustedes han viajado, habrán estado comparando cómo es la iluminación navideña en otros muchos puntos del país o del extranjero. Bastante mejor, ¿no?. No sé yo por qué, pero este año, la de Huesca la veo un poco triste. Y no sólo eso. Un poco dejada. Sobre todo en lo que afecta a la iluminación propia del ayuntamiento de Huesca. No sólo es que los cosos luzcan, y nunca mejor dicho, como hace treinta años; es que hay trozos en que apenas lucen. Yo me pregunto si no sería mucho trabajo probar las luces antes del encendido institucional. Y cambiar las bombillas que no funcionan, que son legión. Parecería lo más adecuado, vaya.

Me explico. No es de recibo que en una sola guirnalda de esas que asemejan estrellas de nieve, haya cosa de una docena de bombillas fundidas. O que en esas otras que son tan sólo un hilo ondulado de bombillas, las que alternan con las estrellas de nieve, haya también un montón de luces que no van. Y eso, en un buen número de ellas. Si ya de por sí, como decimos, el diseño deja bastante que desear, a la espera de que en próximos años los comerciantes se animen y cambien estos adornos, no es mucho mejor la dejadez institucional con las bombillas. Claro, que si no cambian las luces de las farolas que se funden en la ciudad, a lo largo de todo el año, y ejemplos hay a montones, para qué hacerlo con unos adornos que están tan poco tiempo.

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