Finaliza el I Congreso Aragonés de la Juventud Aragonesa

La directora del Instituto Aragonés de la Juventud, Ana Mª Sanz, ha clausurado el I Congreso Aragonés de la Juventud, una iniciativa que se enmarca dentro de la II Semana de la Juventud Aragonesa. Durante los tres días de duración más de 200 personas han participado en las mesas redondas, tertulias y ponencias, que han contado con ponentes de máximo nivel procedentes de toda España y expertos en los diferentes ámbitos profesionales.

Durante estos días se ha reflexionado sobre los perfiles de los jóvenes del siglo XXI, los contextos en que se desenvuelven y se ha hablado de cuestiones que inquietan a jóvenes y adultos en distinta medida: imagen, alimentación, emancipación, cultura, los procesos migratorios, la ciudadanía y la interacción entre política y juventud. Todo ello, con la ayuda de personas que han hecho sus aportaciones desde diversas disciplinas científicas (psicología, antropología, sociología) y experiencias laborales y vitales de enorme intensidad.

El acercamiento que se ha realizado a la realidad juvenil para conocer la visión actual de la realidad juvenil, tanto en el ámbito internacional, como estatal, compartir distintas visiones de la juventud a través del análisis de fenómenos emergentes y exponer la influencia de las políticas y leyes de juventud en la respuesta a las necesidades de los jóvenes se ha hecho siempre desde una perspectiva positiva y se ha puesto de manifiesto la importancia de acercarse a esta realidad con las aportaciones de los jóvenes.

El interés que ha despertado este I Congreso, los nuevos temas que del debate y la reflexión se han planteado, así como la participación, sientan las bases para la realización de un próximo congreso.

Conclusiones

El análisis del mundo juvenil es necesario enfocarlo desde las miradas de los propios jóvenes para conocer dicha realidad sin el sesgo de las preocupaciones y miedos de los adultos.

En cuestiones como la violencia juvenil, adiciones, salud y consumo hay que buscar fórmulas para que los medios de comunicación social sean cómplices en la resolución de estos temas y no amplificadores de los aspectos negativos, con fin de evitar una alarma social desproporcionada.

Para abordar los retos que nos plantean las situaciones de violencia y conflicto en los ámbitos juveniles es necesario romper con la dinámica de buscar culpables y tomar conciencia de que corresponde a toda la sociedad asumir el protagonismo en su resolución.

Las tecnologías han propiciado nuevas formas de comunicación entre los jóvenes. Es necesario profundizar en las características que definen estas formas de relacionarse para delimitar los peligros potenciales (tendencia hacia el individualismo, aislamiento, etc.) y aprovechar las múltiples oportunidades que ofrece una sociedad en red.

Las prácticas de ocio, incluso las que conllevan algún tipo de riesgo, pueden constituir un espacio de aprendizaje en el que los jóvenes asumen responsabilidades, adquieren destrezas en el trabajo en equipo y descubren sus límites y potencialidades.

La sociedad tiene que asumir la realidad de que los jóvenes son ciudadanos de pleno derecho y participantes activos en todos los ámbitos; político, económico, educativo, etc. Es el modo de que los jóvenes aprendan a ser ciudadanos a través su implicación en asociaciones juveniles, colectivos solidarios y organizaciones no gubernamentales contribuyendo a los esfuerzos que se realizan en cooperación al desarrollo y en la lucha contra la exclusión social.

Comentarios