De Palacios y de Concursos

Luis Laiglesia

Esta semana uno de los asuntos más polémicos ha sido el nuevo presupuesto del Palacio de Congresos de Huesca. Si los números no me fallan, la obra anda ya por los 24 millones de euros: 14 millones de adjudicación, 7 de equipamiento y 3 de unas mejoras propuestas por los arquitectos del proyecto.

Se puede estar más o menos de acuerdo en que esta era una prioridad de la ciudad, se pueden utilizar las cifras políticamente, y decir que lo que es una ampliación del proyecto es, en realidad, un desfase. Pero de lo que no hay duda es que la historia de decisiones sobre el Palacio no se sostiene.

¿Se acuerdan ustedes que en esta ciudad hicimos un concurso de ideas al que acudieron grandes gabinetes de arquitectos?¿Se acuerdan de que el tribunal del concurso lo presidía Moneo? Y lo más importante, ¿se acuerdan de que el ganador del concurso fue rechazado porque pedía unos millones de euros más para ejecutar la obra?

Pues bien, aun concediéndole al arquitecto ganador, a Diego Cano Pintos, la ampliación de presupuesto que solicitaba, el Palacio costaba la mitad que el actual.

La decisión política de prescindir del arquitecto madrileño no se sostiene y carece de toda lógica. Es más, veremos qué dice el juez sobre el contencioso que Diego Cano Pintos planteó al consistorio por prescindir de sus servicios tras haber ganado un concurso.

Realizada esta reflexión también me gustaría que, una vez esté finalizado el actual proyecto, los oscenses, lejos de seguir reconcomiéndonos en nuestras desgracias, sepamos utilizar el Palacio y saquemos pecho por la obra ejecutada. No nos vaya a pasar como con el Palacio Municipal de los Deportes o en CDAN, que pesa más la historia de su construcción que el resultado final, que por cierto, me parece excelente en ambos casos; como seguro que los será el del Palacio de Congresos y Exposiciones.

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