Aragón entre las comunidades con menos paro y más nivel de empleo y salario según un estudio de FUNDEAR

Diversos indicadores del mercado de trabajo sitúan a Aragón, el País Vasco, Navarra y La Rioja en una posición envidiable con respecto a la media nacional. Así, a lo largo de los últimos 30 años, estas comunidades han mantenido unos guarismos en la tasa de paro inferior a la media, mientras que las tasas de empleo y los niveles salariales han estado por encima de ésta. Esas son algunas de las conclusiones de la investigación “El mercado de trabajo en Aragón: análisis y comparación con otras Comunidades Autónomas”, que ha sido elaborado por los profesores Inmaculada García, Agustín Gil y Víctor Montuenga.

Esta investigación es el Documento número 29 auspiciado por la Fundación de Economía Aragonesa (Fundear), entidad promovida por las cajas de ahorro aragonesas Ibercaja y CAI y el Gobierno de Aragón para realizar y promover estudios sobre economía y territorio en Aragón. Las conclusiones del mismo has sido presentadas esta mañana por José María Serrano, catedrático de Economía y director de Fundear; José Francisco Bergua, jefe de Relaciones Institucionales de Ibercaja; Marta Candela, directora de Estudios de Caja Inmaculada, y los propios autores.

Los datos obtenidos por los investigadores, que son profesores de las Universidades de Zaragoza y de La Rioja, indican que estas Comunidades Autónomas presentan una situación del mercado de trabajo más cercana a los estándares europeos que el resto. No obstante, estas similitudes en los indicadores de las regiones mencionadas, hay también acusadas diferencias en otros aspectos, como en la composición sectorial productiva y del empleo o los niveles de los precios.

En el trabajo que aquí se presenta se ha llevado a cabo un análisis de dichos indicadores (tasas de actividad, de empleo y de paro, los costes laborales, la productividad en el trabajo) desagregando por edades, sexo y niveles educativos para estas Comunidades Autónomas para, a continuación, investigar aspectos más precisos como el problema de la flexibilidad salarial y el mecanismo de determinación salarial.

Un primer esbozo en el plano nacional muestra que las diferencias entre los indicadores de los mercados de trabajo regionales son de una magnitud considerable, si bien la evidencia aportada indica que éstas son mucho menos acusadas entre las cuatro regiones que se están analizando. Al hacer referencia al periodo 1996-2005 (para el cual se dispone de datos homogéneos proporcionados por la EPA), las cuatro se sitúan en torno a la media en tasas de actividad, superiores a ella en la tasa de empleo y muy por debajo de la media en tasas de paro. De igual modo, las dotaciones regionales de capital físico (público y privado) y de capital humano son muy similares entre sí y en todo caso, superiores a la media nacional. Por su parte, la productividad real ha aumentado por encima de la media nacional (haciéndolo de forma espectacular en los sectores de la agricultura y de la energía). Si bien los costes laborales también han aumentado por encima de dicha media, los costes laborales unitarios (que tienen en cuenta la productividad) han disminuido entre un 1 y un 3% (mientras que en el conjunto nacional aumentaron un 1%).

Teniendo en cuentas éstas y otras características de los mercados de trabajo (tipo de contrato predominantes, organización y duración de la jornada laboral, número de horas trabajadas, tamaño de la empresa imperante, tipo de convenio colectivo más utilizado o flujo migratorio), la evidencia empírica aportada parece indicar que los mercados de trabajo de las cuatro regiones estudiadas presentan muchas más similitudes que diferencias.

Cuando se lleva a cabo el análisis econométrico del mecanismo de determinación laboral y de la flexibilidad salarial se obtienen resultados parecidos. Éstos indican que, ciertamente, existen algunas diferencias en cuanto al comportamiento de los mercados de trabajo de las regiones estudiadas, si bien estas diferencias no permiten hablar de mercados de trabajo regionales con funcionamientos distintos. Como características comunes a las cuatro regiones se pueden destacar, por un lado, la baja vinculación del aumento salarial acordado en la negociación a la ganancia en productividad, y por otro lado, la escasa respuesta de los salarios a la tasa de paro, ya sea nacional o regional, y su gran dependencia a los salarios actuales de la región y a los valores pasados de los salarios en el sector. La principal diferencia entre las regiones estriba en la heterogénea relación existente entre el aumento salarial acordado y el incremento del salario alternativo.

Como conclusión final debe decirse que los factores estudiados son semejantes para las comunidades examinadas, con lo que se puede hablar de cierto patrón de comportamiento en el funcionamiento en el mercado de trabajo de estas regiones al presentar unos indicadores de paro, empleo y salarios más que aceptables, y que se refleja en un mecanismo de determinación parecido, por lo que podrían tomarse como modelos que tratarían de ser imitados por el resto de comunidades.

Comentarios