El Papa recuerda en su funeral, la dedicación y personalidad del Cardenal Javierre

Antonio María Javierre

En el altar de la Catedral de la Basílica de San Pedro del Vaticano, el Papa Benedicto XVI oficiaba, este viernes, el funeral por el Cardenal Antonio María Javierre, que fallecía el jueves en Roma, a los 86 años. En la misa de exequias estaba presente la práctica totalidad de la Jerarquía Vaticana, el embajador de España en Italia, Francisco Vázquez, el Obispo de Huesca, Jesús Sanz, o Marina Viñuales, la alcaldesa de Siétamo, localidad natal del que fuera Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

El Papa había manifestado el jueves, precisamente, su tristeza por el fallecimiento del Cardenal, y había destacado su fidelidad y dedicación a la Congregación de los Salesianos. Benedicto XVI, en su homilía, recordaba su biografía y su personalidad, y revelaba que el mismo día de su fallecimiento, releyó algunos escritos que el Cardenal Javierre había remitido a Juan Pablo II, e incluso leía algunos fragmentos en español.

El Papa recordaba también un poema de Santa Teresa de Jesús que, según explicaba, el Cardenal Javierre recitaba a menudo. "Nada te turbe,/nada te espante./Quien a Dios tiene,/ nada le falta./ Sólo Dios basta".

Tras el funeral, los restos mortales del purpurado eran trasladados al pequeño cementerio de la Congregación de los Salesianos en las Catacumbas de San Calixto en el sur de Roma.

A los funerales por el Cardenal, dentro de la delegación altoaragonesa, además del Obispo de Huesca, Jesús Sanz, y la alcaldesa de Siétamo, Marina Viñuales, también acudían el párroco de Siétamo, Nicolás López, el párroco de Mª Auxiliadora, el salesiano José Sorando, y el sacerdote, también natural de Siétamo, José Mª Cabrero.

Nada más conocer la noticia del fallecimiento del Cardenal Javierre, el Papa Benedicto XVI envió sendos telegramas a Pascual Chávez Villanueva, Rector Mayor de los Salesianos, y al hermano del Cardenal, José Mª Javierre Ortas. En el primero de los telegramas, le indicaba a Chávez que elevaba su plegaria al Padre Eterno, pidiéndole que conceda el eterno descanso a este benemérito hijo de San Juan Bosco, que vivió y actuó movido siempre por su amor a Cristo y su fidelidad al Sucesor de Pedro. Además, recordaba y agradecía a Dios su generosa dedicación como Rector de la Pontificia Universidad Salesiana de Roma, posteriormente su competente labor como Arzobispo Secretario de la Cognregación para la Educación Católica y, ya como Cardenal, su cargo de Bibliotecario y Archivero de la Santa Iglesia Romana y, sucesivamente, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

En su segundo telegrama, el Papa se dirige a José Mª Javierre, expresándole a él, a su otro hermano Andrés y a los demás familiares, su más sentido pésame, al timepo que les impartía una especial Bendición Apostólica.

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