Mucho Óscar

Cristina Pérez Diego

Usted puede compartir o no su estilo literario; puede no haber leido nada y por lo tanto no tener opinión; puede ser un seguidor impenitente de todo lo que sale del teclado de su ordenador pero, no me negarán, que Óscar Sipan es un tipo de esos al que apetece conocer.

Es un inventor nato. Creativo hasta la médula y con una cascada de datos de esos curiosos que escapan a los grandes titulares y que, él, atrapa , trabaja, escribe y los presenta haciéndole dudar a uno si Sipán y el resto de seres vivos comparten el mismo universo...o este hombre es de otra galaxia.

Es un oscense de esos al que no le hace falta llevar el verde y la albahaca en el bolsillo porque, su mejor manera de serlo, es dejando en cada una de sus obras algo oscense: un nombre, un pueblo, una calle, una tradición, una historia personal, un recuerdo...a pesar de ese cierto aire nipón que, de entrada, lo acerca más a lo japonés que a lo oscense...por eso digo que, a lo mejor resulta que no es de este mundo.

Y de lo que no cabe duda es de que la sociedad oscense ya ha aprendido a valorar lo que tiene. Me remito a las presentaciones multitudinarias de Sipán, me remito a ese tirón que atrae a seguidores de siempre, amigos y a los escépticos que quieren ver de cerca a este autor que siempre es agradecido, hasta la emoción, con quienes le leen.

Por cierto, Sipán tiene un reto planteado por el propio alcalde de la ciudad Fernando Elboj. En su presentación de su penúltimo (porque siempre habrá más) trabajo premiado "Guia de Hoteles Inventados", Óscar hace un recorrido por ciudades...digamos especiales ,que describe a través de los olores. Toda una pirueta literaria: describir los aromas. Al acabar la presentación del libro, el alcalde se acercó a Óscar y después de estrecharle la mano le pregunto "¿..y Huesca...a qué huele?" ...seguro que la respuesta no se hace esperar.