Cartas al Director: Yesa es un peligro público por la inestabilidad de sus laderas

Luis Mª Sola Bermejo

Ecologistas en Acción

Ante la noticia aparecida sobre la ocultación, por parte del Ministerio, del deslizamiento de tierras de más de 3,5 millones de metros cúbicos que amenaza el embalse de Yesa, Ecologistas en Acción de la Comarca de Sangüesa manifiesta lo siguiente:

La comprobada inestabilidad de las laderas del embalse de Yesa, es un gravísimo peligro público inminente para poblaciones navarras como Sangüesa (5.000 habitantes), por lo que exigimos la paralización inmediata de las obras y la eliminación definitiva del proyecto de recrecimiento.

Denunciamos la irresponsabilidad de las administraciones promotoras, Ministerio de Medio Ambiente y Confederación Hidrográfica del Ebro, que han ocultado a la sociedad durante más de medio año un deslizamiento tan peligroso, que puede afectar a la vida de muchas personas, si debido a la caída en el embalse de mas de 3'5 millones de metros cúbicos de tierras, se produce una gran ola que atraviesa la presa. Así mismo denunciamos la pasividad del Ayuntamiento de Sangüesa, ante la falta de información recibida por los habitantes de Sangüesa, en relación a las medidas adoptadas desde Agosto de 2006, cuando se percibió el peligro existente.

El MIMAM y la CHE están poniendo en grave peligro a la población al mirar para otro lado y no afrontar el problema. Informes similares existían en el desastre de la presa de Vajont (Italia), donde un desprendimiento de tierras sobre el agua embalsada supuso la muerte de casi 2000 personas, o en la tragedia de Biescas donde, existía un informe negativo para esa ubicación, que no fue tenido en cuenta por la C.H.E., provocando la muerte de 87campistas.

El informe de los profesores de la Universidad de Zaragoza, Dr. Casas y la Dra. Rico de 1999, o la grieta que se abrió en enero de 2004, ya nos advertían de la peligrosidad del terreno, sin que las administraciones competentes hayan hecho nada.

Ante la gravísima situación creada, cualquier acción que no sea la paralización inmediata de las obras y el descarte del proyecto es una temeridad. Resulta evidente que el recrecimiento del embalse de Yesa es inviable y que el actual embalse y las poblaciones aguas abajo están en peligro.

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