Aniversario del derribo del edificio del cine Argensola de Barbastro

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Este jueves, 1 de marzo, se cumple un año del derribo del Cine Argensola de Barbastro. Un edificio afectado en su estructura y cuya demolición dejaba a la ciudad sin una referencia que ha permaneció durante cuatro décadas y media en la zona del ensanche. Se inauguraba el 24 de marzo de 1961 con la película “Los diez mandamientos”, y el nuevo edificio, dotado de sala de cine, cafetería, discoteca y terrazas, se presentaba en su día como una revolución del arte de la construcción.

El alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, ha destacado el papel cultural que jugó esta infraestructura durante los años en los que estuvo en funcionamiento. Cosculluela ha señalado que la situación del edificio era insalvable según todos los estudios que se habían realizado, de allí que se decidiera a la demolición que se llevó a cabo.

La sala tenía 500 butacas en platea, 270 en el anfiteatro y disponía de los medios más modernos. Miles de películas, obras de teatro, conciertos, festivales, actuaciones, mítines políticos, homenajes, juntas y asambleas se han realizado en su escenario.

El Argensola compartió protagonismo con el Teatro Principal y el Cine Cortés, única referencia de cines y teatros en Barbastro. Una enfermedad similar a la aluminosis, que afecta a algunos edificios de aquella época, fue determinante para que la ciudad perdiera un edificio funcional atribuido al arquitecto e ingeniero alemán Franz Josef Goedeke, autor del proyecto original.

El grupo CIARSA, formado por los empresarios barbastrenses Manuel Sesé, Esteban Viñola, Manuel Nasarre y Martín Solano, fue el promotor de este proyecto que fue los ámbitos ciudadanos de la época y comercializó el Cine Argensola durante la mayor parte de los 45 años de historia, hasta su venta posterior a otro empresario de Barbastro, que lo ha explotado hasta el final.

Ahora se espera que el nuevo Centro Comarcal de Congresos y Exposiciones de Barbastro cumpla con ese papel de dinamizador cultural de la ciudad, puesto que durante algún tiempo no se habían podido organizar diferentes actividades sociales y culturales por carecer de un espacio destinado a ello.

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