Mujeres que cuidan

Cristina Pérez Diego

En algún momento de la historia del hombre, hubo alguien que a la hora de designar los papeles a interpretar en el escenario de la vida decidió que, la mujer, sería la protagonista en solitario en el papel de "cuidadora". Y así se ha ido cumpliendo durante siglos. Cuidar forma parte de la obligación del ser humano, cuidar de los demás, de los que están en condiciones inferiores de salud, de los más pequeños primero y de los más mayores después. Asi era y así se asumia, hasta que la mujer iba dejando por las esquinas de la casa sus murmullos de protestas que acabaron siendo todo un estruendo: "¿por qué yo sola?".

En general, los habitantes de la casa, se habían acostumbrado a que ella la madre o la hija mayor , en cualquier caso alguien de sexo femenino, fuera quien cuidara al abuelo, fuera quien le curara las llagas, quien le cambiana la ropa, quien aguantaba sus malos humores y quien lloraba con él. Eso si. Cuando el médico llegaba a la casa, el parte, lo recibía con cara muy seria el hombre de la familia, mientras la cuidadora aguardaba un paso atrás con la cabeza baja , el dictamen .

Años después la situación ha cambiado en el sentido de que al médico lo recibe directamente la mujer y es ella quien se interesa directamente por el tratamiento y quien pregunta. Por lo demás en una mayoria absoluta la mujer de cierta edad, sigue siendo quien ejerce en la casa de madre, amiga, enfermera, limpiadora, cocinera, maestra y agente comercial. De todo. Aseguran las cifras que la cosa está cambiando y que las nuevas generaciones tienen asumido el rol de compartir y de que las tareas de dentro de la casa no sean una carga para uno sólo. Sin embargo el género sigue siendo femenino cuando lo aplicamos a los cuidadores.

Las familias son un lugar estupendo, imprescindible para desarrollarse como persona. Pero, cuidado, no les hablen del valor de la unidad familiar a las mujeres de esos hogares donde a la semana de casarse tuvieron que hacerse cargo de sus suegros enfermos, durmiendo los padres con los niños pequeños en la misma habitación o viendo cómo la libertad de entrar o salir subir o bajar era patrimonio de unos pocos , porque ella siempre estaba atada a alguien.

Cuidar a las cuidadoras es un nuevo concepto que hay que desarrollar y tratar de hacerlo bien, esa seguramente es una de las reflexiones del próximo ocho de marzo.

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