Desloca... qué

Lorenzo Río

Uno ya no sabe muy bien si esto es la tan nombrada deslocalización o qué es lo que es; pero lo que es cierto es que preocupa y mucho, la actual situación de una empresa tan importante para Huesca como es Mildred-Pauni. Estamos hablando de 410 trabajadores que para una ciudad que sobrepasa en no mucho los 50.000 habitantes, es demasiado. La proporción de sus consecuencias es fácil apreciarla.

Desde hace unos años se viene hablando del fenómeno de la deslocalización que trae de cabeza a las grandes multinacionales pero también a los grupos nacionales. El coste de la mano de obra o de la materia prima es la que manda, y no hay nada más que hablar. Con esta premisa el futuro de muchas plantas y factorías de España ven su futuro muy negro. Sólo hay que echar un poco la vista atrás y pensar en la General Motors en Figueruelas, Delphi en sus distintas fábricas del país, Seb Ibérica en Barbastro y ahora, quién sabe, Mildred en Huesca. Hablo de deslocalización pero bien se pudiera hablar también de falta de apoyo institucional o de falta de miras para una ciudad que ve como el poco tejido industrial con el que cuenta, encima, se desmorona. Y es que una empresa como ésta dedicada a la bollería industrial, se suele ver afectada más por la competencia voraz de otras marcas que por la propia deslocalización.

La causa de la complicada situación económica que atraviesa Mildred es difícil de determinar. Hay quien cita también un nuevo producto que la firma sacó al mercado el pasado año, que no funcionó y que ha fundido a pérdidas a la empresa; o también quien habla de que apostar a un sólo caballo ganador, es mucho arriesgar. Mildred dependía casi exclusivamente de una gran cadena de supermercados y eso también parece que haya influido en sus actuales avatares.

Continuidad o liquidación, es algo que se sabrá en la reunión del próximo miércoles. Los acreedores tienen la palabra.

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