Cartas al director: 8 de marzo: Seguimos reivindicando

Arancha García-Carpintero Broto

Secretaria General de CC.OO. Huesca

Un 8 de Marzo más, para insistir y seguir advirtiendo, a través de los medios de comunicación, que la discriminación en nuestro país, por el mero hecho de ser del sexo femenino, sigue existiendo. Una afirmación, ésta, que debería avergonzar a muchos y muchas, especialmente a quienes desde su propia práctica son promotores y mantenedores de esta injusta realidad.

Pero lejos de ser así, la actualidad nos plantea cifras que hablan solas. En este último año, 68 mujeres muertas, en manos de hombres resentidos y machistas, que haciendo uso indebido de la palabra amor, tienen la desfachatez de justificar su ira. Una ira que en otras manos es mucho más criticada, más repudiada e incluso más castigada. Y sino, miremos las páginas repletas de las manifestaciones desde todos los colectivos y personas contra el terrorismo político. Y hagamos la comparación con las declaraciones contra el terrorismo de género. Muchas más víctimas, pero muchas menos críticas por ello. Comportamientos sociales y políticos que no se entienden, pero que son nuestro día a día, y que sin duda son el síntoma claro de que debemos seguir trabajando, cada ocho de marzo, y cada día que pasa, por exigir que cambien estos valores.

También es desolador revisar las cifras de empleo, y los derechos laborales. En estos datos, trasladados por organismos públicos, se reconoce que las mujeres tenemos peores trabajos, en relación al tipo de jornada, o cualificación, e incluso ante un mismo puesto de trabajo, mantenemos retribuciones menores. Unas condiciones que siguen poniendo en evidencia que el mercado laboral no nos acepta, y fuerza una situación desigual para mantener vivo el espíritu del cabeza de familia, en masculino. Realidades de verdadera injusticia, pero que siguen vigentes a pesar de los pesares.

Y si hablamos de poder, o mando, en el entorno privado o público, da lo mismo, la situación es que son los hombres los que asumen prácticamente todos los puestos de dirección o responsabilidades mayores, mientras que las mujeres, si asumimos alguno, lo hacemos en responsabilidades medias. Son excepcionales aquellas que dirigen, y /o mandan. Pero además, es práctica utilizada, si son ellas quienes son máximas responsables, que sean muchísimo más observadas y evaluadas, y como no, también mucho más criticadas.

Una vez más mi invitación a la reflexión, en un día como hoy. Porque la igualdad es un derecho que debe hacerse real, con el compromiso y el comportamiento de todos y todas. Esforcémonos en erradicar esta desigualdad, evitando mantener estas situaciones en nuestra vida diaria. Cada granito de arena, es un símbolo de un auténtico cambio hacia una sociedad más justa.

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