Los idus de diciembre

Nuria Garcés

Huesca no está acostumbrada, al menos en las últimas décadas, a un obispo tan ultramontano como el que nos ha tocado. Por eso, sus pastorales redactadas con primor, pero llenas de consignas políticas hasta el último punto, nos dejan boquiabiertos. Olvida una vez más, don Jesús, que una gran parte de su parroquia no es de derechas, ni comulga con esos postulados que él defiende tan vehementemente. La historia nos ha demostrado que la Iglesia no es neutral, pero pocas veces se la había visto en Huesca tan escorada hacia posiciones de la derecha más recalcitrante.

La última carta pastoral del Obispo de Huesca está llena de insultos, insinuaciones y descalificaciones. Todo aquel que no piense como él no vale, menos aún si es socialista en el gobierno. Yo también he tomado nota de la declaración de don Jesús, a favor de la vida. Y me pregunto, si defiende la vida, por qué no estuvo en las protestas contra la guerra de Irak donde tantos muertos ha habido. Si defiende la vida, dónde están sus críticas hacia la situación de pobreza extrema en la que viven y mueren tantas personas (tal vez sería más accesible, si hablase de esto en vez de política). Si la Iglesia defiende la vida, por qué no se muestran más comprensivos con la utilización del preservativo para evitar que el SIDA siga extendiéndose y matando en África.

Parece, en fin, que son asuntos más cercanos y más políticos los que le interesan a nuestro prelado. Vayamos con ello. Si la Iglesia proclama la paz y la piedad, como dice, por qué jalea él mismo la disputa, contribuyendo a la confrontación o la división de la sociedad española. Por qué si su horizonte es la Verdad, se deja llevar por mentiras que se han demostrado ampliamente. A qué se refiere cuando defiende la educación no ideologizada ni sectaria, ¿a la suya?. Lo leemos, y vemos puestas en su letra consignas mediáticas o políticas llenas de rencor (qué feo en la pluma de un obispo). Hablando de respetar la libertad, también debería tomar nota, aprender que existe la diversidad y aplicárselo a si mismo.

Se da mucha prisa nuestro obispo para meter a todos en el mismo saco. Sería deseable que aprendiera a discernir y no generalizara y aplicara a Huesca su guerra de Madrid.

Y ya que él habla de los idus de marzo, habrá que recordarle los idus de diciembre (un 14 de diciembre más en concreto), que es cuando él aterrizó por estas tierras. A lo mejor, tampoco deberían haber pasado nunca. Debería reflexionar don Jesús que, si en la Iglesia ahora son cuatro, tal vez pronto, como siga así, serán dos.

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