Cáritas Huesca muestra su gran preocupación por la situación de Mildred

Cáritas Diocesana de Huesca ha manifestado su solidaridad con las personas que trabajan en Mildred-Pauni y muestra apoyo a las iniciativas que se pongan en marcha para salvar los puestos de trabajo. La institución caritativo-social de la Iglesia de Huesca pide a la sociedad oscense –y en especial a quienes tienen capacidad de aportar soluciones- que mire el problema desde los ojos de los que más tienen que perder, los trabajadores y sus familias.

El cierre de Mildred-Pauni supondría la pérdida del empleo de 410 trabajadores y trabajadoras. Pero hay algunos datos que agravan, más si cabe, las consecuencias del cierre: En la empresa trabajan bastantes parejas, familias que por tanto quedarían sin ingreso alguno y es una de las pocas alternativas laborales de esta ciudad para el personal no cualificado. Además, en buena parte de estos casos, se trata de personas inmigrantes, especialmente mujeres del Magreb y países subsaharianos, de cuyo trabajo depende el sostenimiento de los familiares que viven en Huesca y aquellos que permanecen en sus lugares de origen, y que tienen pocas posibilidades de acceder a otros empleos.

El trabajo de Cáritas Diocesana con las personas más necesitadas les ha llevado en muchas ocasiones a ver con alegría cómo alguna de las mujeres que participan en sus cursos promocionales o que han acudido a sus servicios de acogida, conseguían su primer empleo en Mildred, convirtiéndose de repente en medio de sustento de sus familias y evitando que dependan de las ayudas sociales.

Cáritas quiere alumbrar una mirada de preocupación y expectación ante la situación de la factoría Mildred-Pauni en Huesca, mostrar su solidaridad y pedir el compromiso de todas las partes para que se conserven los puestos de trabajo.

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