Tranquilo, ya ha pasado

Cristina Pérez Diego

Hala, tranquilo Fermín, tranquilo que esto ya ha pasado. Ya ha pasado lo de vivir al ritmo de tambores y de operaciones entradas y salidas, y lo de estar obsesionado con el tiempo, con el programa de las procesiones en la mano, mirando al cielo. Seguro Fermín, seguro que conociéndote, si te hubieras quedado en Huesca no habrías ido ni a una procesión pero, claro, parece que cuando uno sale fuera tiende a cambiar los hábitos. Y a pesar de tu declarado agnosticismo, casi te das de tortas con el tío del paraguas que se te plantó delante de tu posición, para ver pasar a las cofradías del pueblo de tu mujer.

Y cambiaste los hábitos hasta tal punto que te quejabas, como los más católicos del lugar, porque la lluvia podía restar espectacularidad a esos pasos fruto del arte de la imaginería que hablan de la pasión de un hombre.

Pero para pasión, pasión, la de la vuelta a casa. Mirando el parte del tiempo, el parte de carreteras y el parte (efectos colaterales) que arrojaba la tarjeta visa donde te avisaban, Fermín, que total cuatro días a cincuenta euros por barba, multiplicado por cuatro…y ni siquiera estamos a mitad de mes.

Tranquilo Fermín, tranquilo, que esto se ha acabado y que cuando deshagas maletas y te quites la estampita del cristo que te dio tu suegra de la cartera, volverás a ser tú. Hoy estás como despertando y preguntándote ¿cómo pudiste hacerme esto a mí? ,dirigiéndote a tu mujer que, casi, casi ha estado a punto de abducirte. Pero no, hoy Fermín vuelves por tus fueros, regresas a ti mismo con la sensación extraña de haber estado a punto de sumarte a un club que no querías. Cada cosa en su sitio y a cada uno a donde pertenece. Y tu perteneces a tus principios de siempre, esos a los que casi, casi dejas de lado porque, sin darte cuenta, te dejaste llevar por esa marea humana que acudia a los tambores bajo algún poder hipnótico desconocido. Tranquilo Fermín que, esto ya ha pasado.

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