El 5% de la población sufre algún trastorno de la voz que requiere atención médica

En España, el 5% de la población sufre algún trastorno de la voz que requiere la intervención de un especialista, en este caso un otorrinolaringólogo, por ser el que dispone de mayores conocimientos sobre la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de estas patologías. La franja de edad en la que son más frecuentes estos problemas se sitúa entre los 25 y 45 años, ligeramente superior en las mujeres respecto a los hombres. Los profesores de colegio son los más afectados por las disfonías, con una prevalencia en este colectivo de aproximadamente un 22,5%, siendo ésta la causa más frecuente de baja laboral. Estos datos se conocen en el Día de la Voz que se celebra este lunes

 

Sin embargo, las estadísticas destacan el hecho de que el 30-40% de los niños padecen trastornos de la voz, sobre todo en la pubertad y más en niños que en niñas. En el niño, como en adulto, puede ser ocasionado por una alteración anatómica de la laringe o por una disfunción entre los diferentes órganos fonatorios. En ellos la patología más frecuente (50 a 80%) son los nódulos.

 

Tal y como explica el doctor Rafael Fernández Liesa, otorrinolaringólogo del Hospital Universitario Miguel Servet, “la voz es un medio maravilloso de comunicación humana y de expresión artística, pero tiene unas posibilidades de uso que dependen de cómo se sepa utilizar y de la capacidad de cada persona”. “En la mayoría de los casos -añade- la causa de la disfonía es el mal uso y abuso vocal, es decir, el esfuerzo vocal”. Cantantes y actores educan la voz durante su formación para afrontar el esfuerzo de voz que les exige su profesión. Para ellos la capacidad de resistencia al habla la sitúan los expertos en un término medio de dos horas diarias, mientras que para el resto de la población el margen se amplía hasta las cuatro horas. Por encima de ese tiempo hace falta tener una técnica depurada para no lesionarse la voz.

 

El término disfonía es el utilizado de forma genérica para definir un trastorno de la voz. Las disfonías más frecuentes son las de tipo funcional. En estos casos no se identifica ninguna lesión anatómica en los órganos fonatorios, sino que se deben al abuso y mal uso vocal, como hablar excesivamente y con una intensidad o tono superior al normal, gritar, carraspear, forzar la vocalización, cantar con una técnica inadecuada o inhalar polvo, humo de tabaco y gases nocivos, además de beber alcohol.

 

Por el contrario, las disfonías orgánicas conllevan la existencia de una lesión en los órganos fonatorios, siendo las más frecuentes los nódulos y los pólipos. “De hecho -comenta el doctor Fernández Liesa- la patología benigna más diagnosticada de las cuerdas vocales es la presencia de nódulos (17-24% de los casos), que se producen de forma habitual entre la segunda y quinta décadas de la vida y de forma predominante en las mujeres. En los varones, sin embargo, es más frecuente la existencia de pólipos, en una proporción de cuatro a uno con respecto a las mujeres y se producen generalmente entre los treinta y los sesenta años”.

 

El tratamiento de las disfonías se asienta sobre tres áreas, la medicación, la rehabilitación y la cirugía. También se deben considerar las medidas preventivas. “El orden en que se tienen que establecer”, advierte el doctor Fernández, “ha de determinarlo el otorrinolaringólogo. No obstante, conviene señalar la importancia que tiene el trabajar en equipos multidisciplinares en los que el especialista coordina el tratamiento con logopedas, profesores de canto y dicción, e incluso psicólogos”.

 

En muchas ocasiones basta con la rehabilitación para resolver una disfonía, corrigiendo los malos hábitos de emisión vocal mediante técnicas de relajación laríngea y de emisión de voz utilizando todos los recursos de los pacientes, en especial el aire de los pulmones, que es la base energética para la emisión de voz. “Este es el caso de los nódulos de formación reciente”, añade Fernández Liesa, “no así de los que se han formado antiguamente, que requieren microcirugía laríngea antes de iniciar la rehabilitación para evitar que reaparezcan. Hay que señalar que esta cirugía, aplicada tanto a nódulos como pólipos y edemas apenas ocasiona complicaciones y tiene unas expectativas de éxito cercanas al 98%. También es muy eficaz la cirugía en lesiones del espesor de las cuerdas vocales y las malformaciones congénitas”.

 

Sin embargo, la cirugía laríngea muy pocas veces es necesaria en población infantil. En general, los niños que presentan disfonías es porque hablan muy alto. Tratan de imponerse a los demás aumentando el volumen de voz. No obstante, estos problemas suelen desaparecer cuando en la pubertad hacen la muda vocal y la laringe crece. Aun así, se les puede ayudar mediante normas de higiene vocal.

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