Cartas al Director: Las Guerras y los Silencios

Trini Rincón

Candidata a la Alcaldía de Huesca

Izquierda Unida

La pretendida liberación del pueblo iraquí oprimido (supuestamente los shiítas) de la dictadura de Sadam Hussein y del tremendo peligro terrorista que suponía tener armas de destrucción masiva en su poder, hay que contestarlo, como siempre, con los hechos.

El Observatorio de la Ocupación en Bagdad denuncia que durante estos años quizá ha muerto en Iraq un millón de personas. Se están destrozando todos los sistemas e infraestructuras que permiten el funcionamiento del país y el gobierno iraquí impuesto es un completo fracaso. Tras cuatro años de invasión norteamericana, la guerra sigue siendo intensa en gran parte del territorio. A nadie se le escapa ya que las verdaderas razones de la invasión hay que buscarlas en intereses económicos y geoestratégicos y de dominación, de imperio.

Estos intereses llevaron a las autoridades americanas en Iraq a dar pasos políticos para dividir la Resistencia. Crearon el Consejo de gobierno basándose en filiaciones étnicas y religiosas e integraron las milicias de una secta religiosa dentro de las fuerzas de seguridad. Es más, para enrolarse en las fuerzas de seguridad tienes que pertenecer a un sector religiosos determinado. De aquí a la venganza y crímenes (siempre el triste recuerdo de los escuadrones de la muerte) va un paso muy corto

En la actualidad se ha estimulado tanto con crímenes el odio entre comunidades que los “vecinos” empiezan a considerarse enemigos entre sí. Como en Yugoslavia, el terror conduce siempre a la venganza y a la división.

Nunca en la historia de Iraq se habían producido luchas entre sunitas y shiítas, árabes y kurdos, musulmanes y cristianos... Nunca.

Celebramos en su día, la retirada de las tropas españolas de Iraq, dejando de apoyar la trama norteamericana. Sin embargo, es la misma trama que los conflictos de Afganistán y Líbano. Conflictos en los que se trata de esquivar cualquier consideración crítica en lo que hace al despliegue de soldados españoles. Es más, no se aprecia ningún esfuerzo informativo en subrayar que Iraq es un eslabón más de la política estadounidense en todo el planeta. Ahí están los nombres de Palestina, el kurdistán, Chechenia o Somalia.

¿Por qué se oculta la franca y cotidiana colaboración de la Unión Europea con los designios de la política de Estados Unidos, a través de la Alianza Atlántica? ¿Por qué ninguna crítica a la OTAN; el brazo armado de la globalización capitalista y que cumple los designios de la política económica del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio? ¿Por qué no se habla claro de la supeditación de la ONU a los intereses de las grandes potencias –singularmente Estados Unidos- que toman asiento en el Consejo de Seguridad?

La importancia de las cosas no debería relacionarse con el tratamiento mediático sino con las causas que las originan. Por desgracia siempre los silencios adivinados que acompañan a las grandes noticias se imponen en el tiempo. Para entonces, hablando de guerra y conflictos, miles de muertos y destrucción. El pueblo paga siempre y ganar... ganan sólo los vencedores.

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