Ágarrate fuerte

Cristina Pérez Diego

Siete y media de la tarde del pasado martes. Albalate de Cinca. Acaba la misa en la Iglesia de San Martin y minutos después...se viene abajo la bóveda.

Nueve de la mañana del jueves. Aeropuerto Huesca-Pirineos, suena la alarma en una maleta, llega la guardia civil y acompañan al propietario del equipaje, llegan los viajeros a la pista...y¡sorpresa! no hay avión.

Lunes diez de la mañana. Cerro de San Jorge. La ambulancia recoge a un chaval con sobredosis de alcohol. Alguien explica al resto de gente jóven en qué consiste el lavado de estómago que le van a hacer..para que cunda la alarma. Mismo lunes, entra en vigor la reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón.

Martes, el exterior de la factoría Mildred se convierte en una zona de acampada improvisada; ante situaciones desesperadas, medidas desesperadas....y así hasta lo penúltimo que esté a punto de ocurrir.

Y mientras ,los molinos de viento de Robres impulsan energía y más allá la nieve sigue moviendo los rios ,que moverán las tierras ,que llenarán pantanos ,que regarán los campos y por otros campos más duros, como el de Mauthausen, aterrizarán dentro de poco estudiantes de Huesca que , ellas sí, quieren recuperar la memoria histórica y, en fin, el mundo que no para de dar vueltas aunque, alguno, se empeñe en querer pararlo o bajarse en marcha.

Cada día algo nos sorprende. A veces nos sorprende hasta la misma sorpresa, desacostumbrados como estamos a sorprendernos por casi nada.

Bóvedas, aviones, gente, normas, trabajadores, inquietudes, infraestructuras...todo se mueve. Asi que si se marea ágarrese fuerte que esto no hay quien lo pare. Parece que permanecer quieto es un paso atrás y, eso, ni para darse impulso.

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