AFAMMER Aragón evidenció la importancia de estas asociaciones para el desarrollo económico y social del medio rural

La Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER) ha participado en el IV Congreso Mundial de Mujeres Rurales celebrado en la ciudad sudafricana de Durban. Este encuentro reunió a 4.350 mujeres procedentes de más de sesenta países para analizar cuestiones relacionadas con el desarrollo sostenible, económico y social de las mujeres en las zonas rurales.

A su regreso, la presidenta de AFAMMER Aragón, Anabel Lasheras, ha destacado la importancia de este congreso para poner el acento en la situación de las mujeres africanas y su situación de subyugación, “resultado de políticas ineficaces entre los países desarrollados y en vías de desarrollo”. Asimismo, AFAMMER ha aportado a este encuentro su experiencia, “porque que la mujer se asocie es vital para lograr su dignidad y la de sus familias en el medio rural”.

Los contactos con otras asociaciones de mujeres argentinas también sirvieron a AFAMMER para seguir trabajando internacionalmente con el objetivo de sensibilizar a los gobiernos acerca de las mejoras de las condiciones de vida, aún insuficientes, de la mujer rural y las zonas donde habita.

El IV Congreso Mundial de Mujeres Rurales contó con la presencia de 63 países y una representación de Naciones Unidas. Sudáfrica, al ser el país organizador, congregó al mayor número de asistentes, seguido de Zimbabwe, Mozambique, Australia, Angola y España. Seis estados miembros de la Unión Europea y cinco latinoamericanos ayudaron a completar el número total de asistentes. La delegación española en este Congreso estuvo formada por 23 personas procedentes de diversas asociaciones de mujeres, además de una representación gubernamental encabezada por la secretaria general de Políticas de Igualdad del Gobierno español, Soledad Murillo.

La presidenta de AFAMMER Aragón y secretaria general de la formación, Anabel Lasheras, ha relatado los principales aspectos que se comentaron en el Congreso. La implantación de las nueves tecnologías en el medio rural; la globalización de las políticas en favor de las mujeres y el desarrollo rural económico y sostenible; la igualdad; la seguridad alimentaria; y la erradicación de la pobreza como un compromiso adquirido por Naciones Unidas y por muchos gobiernos del mundo para el año 2015, fueron los principales ejes sobre los que versó el encuentro.

No obstante, este cuarto Congreso Mundial de Mujeres Rurales de Durban sirvió, principalmente, para evidenciar la problemática de la mujer africana, condenada a vivir sin luz, obligada a buscar agua a kilómetros de distancia; una mujer expuesta a varias pandemias y al uso común de ritos ancestrales degradantes como la poligamia. No obstante, “ella quiere romper con esta situación y se la tiene que ayudar”, ha comentado Lasheras. Según el Congreso, esta situación se debe a políticas ineficaces de los países desarrollados que no permiten la evolución natural de los países más pobres. La erradicación de la deuda externa y el planteamiento de nuevos retos económicos y financieros en los países subdesarrollados también fueron reivindicaciones que se pusieron de manifiesto en la reunión.

LA MUJER SIGUE LUCHANDO

Además, el Congreso sudafricano sirvió a AFAMMER Aragón para establecer redes de cooperación y compartir experiencias y estrategias con colectivos de mujeres de otros países. Según Anabel Lasheras, su Asociación mantuvo contactos muy fluidos con delegaciones de mujeres de todo el mundo con la intención de establecer una red social para trabajar en proyectos internacionales de cooperación, y con el objetivo conjunto de sensibilizar a los gobiernos de la importancia de acercar las nuevas tecnologías al medio rural para mejorar la calidad de vida de las personas.

El estado actual de la mujer rural sigue siendo difícil. Anabel Lasheras ha asegurado que, pese a los avances importantes que se han ido obteniendo, la mujer “sigue sufriendo discriminación, cobra menos, tiene menos posibilidades y le cuesta conciliar la vida familiar y laboral”. Todos estos problemas se incrementan en el medio rural, ya que, por ejemplo, “no existen centros para dejar a los niños o los mayores”. “La mujer – sostiene Anabel Lasheras- sigue discriminada en muchos puestos por ser mujer y por ser rural. Esto se ha evidenciado en el Congreso y las asociaciones de mujeres tenemos que servir para cambiarlo”.

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