Pepín Bello evoca la Residencia de Estudiantes donde coincidió con Lorca, Dalí y Buñuel

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El oscense Pepín Bello que acaba de cumplir 103 años y memoria viva de la Residencia de Estudiantes de Madrid ha recordado en un libro, una vez más, sus vivencias con una generación que reunió a Federico García Lorca, Salvador Dalí o Luis Buñuel, entre otros. La Residencia ha rendido homenaje a Bello con la presentación del libro Ola, Pepín, que recoge varios ensayos sobre las relaciones entre estos amigos.

   

En declaraciones a la Cadena Ser, indicaba que "aquí veníamos gente de toda España. Éramos 150 residentes. De Granada venía el hijo de un agricultor, que era Lorca; un indiano de Calanda, Buñuel; y un notario de Figueras trajo un día a su hijo, Dalí", ha contado Bello, que nació en Huesca, el 12 de mayo de 1904. Bello no conoció a este trío de artistas "de golpe". Primero llegó Buñuel, en el año 1917, era un poco mayor que yo, cuatro años. Pasaron dos años y llegó Federico García Lorca, al que no conocía de nada ni tenía idea de él. Era tan natural, nada engolado, muy accesible". Y en 1922 "llega Dalí".

El único superviviente de aquel grupo se hizo íntimo amigo de Lorca. El autor de Poeta en Nueva York "lo captaba todo", tenía grandes "dotes de observación y captación". Bello rememora sus viajes con el dramaturgo granadino: "Se enteraba del carácter de las personas, de lo que decían, de cómo hablaban, y sobre eso, él edificaba creaciones".

En este viaje al pasado, Bello ha traído la imagen de las tardes en la Residencia disfrutando de Lorca al piano: "Hace falta tener talento y sentido musical para hacer caricaturas musicales de autores conocidos, Beethoven, Wagner, las hacía perfectas y uno se quedaba boquiabierto". Pero en la amistad con García Lorca no hubo influencia artística de Bello: "Tengo de poeta lo mismo que de marciano, así que influí poco en Federico". De Salvador Dalí destaca que "fue una sorpresa para todos, venía vestido de artista del siglo XIX, pero no para epatar. Llevaba melena negra, chalina [un tipo de corbata] y una chaqueta de terciopelo negra con cinturón".

Llevaría Dalí 48 horas en la Residencia cuando Bello pasó por su cuarto. "La puerta estaba entornada, ví que tenía unos dibujos en la cama y en el suelo, entonces le pregunté '¿son tuyos?'. "Sí, son míos'. Después de aquello le faltó tiempo "para hablar con Federico y decirle 'oye este catalán dibuja que es una maravilla, tenemos que tratar con él".

Bello también recuerda al pensador y escritor Miguel de Unamuno. "No dejaba hablar a nadie, él tenía que estar hablando siempre, a él siempre había que escucharlo". Del filósofo vasco recuerda otra faceta: "Un día lo ví que llegaba y le dije al administrativo de la Residencia, que estaba a mi lado, 'aquí está otra vez Unamuno'. El empleado de la Residencia contestó al joven: "Claro, señor Bello, como no cobramos".

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