La exposición "Helios Gómez de la revolución a la guerra" se inaugura en Robres

Este viernes se inaugura en Robres la exposición del pintor, ilustrador, diseñador, poeta, militante izquierdista... Helios Gómez (Sevilla, 1905-Barcelona, 1956), fue un humanista comprometido con su tiempo, con las vanguardias y la renovación del diseño gráfico tanto en prensa como en el mundo de la edición bibliográfica. Exiliado, encarcelado repetidamente y activista siempre, la vida de Helios Gómez -«yo soy gitano de Triana», solía decir-,es la de un hombre de acción y un artista de pies a cabeza.

El Centro de interpretación, documentación y estudios de la Guerra Civil de Robres presenta una muestra de dos de sus más importantes colecciones de obras gráficas, Días de ira (Berlín, 1930) –representación de la realidad política y social española durante la dictadura de Primo de Rivera– y Viva Octubre (Bruselas, 1935) –acerca de la revolución de Asturias de octubre de 1934–, además de fotografías, libros, periódicos y documentos que revelan su intervención en los acontecimientos políticos y sociales más importantes de los años 30 españoles y europeos, así como en la Guerra Civil española, combatiendo en los frentes de Aragón, Madrid y Andalucía.

Helios Gómez, que compartió tertulias en Sevilla con Buñuel, Dalí y Lorca, ilustró para su amigo Felipe Alaiz (Belver de Cinca, Huesca, 1887-París, 1959), el cuento Oro molido. Igualmente gozó de la amistad del escritor de Chalamera, Ramón J. Sender –quien lo cita en su Álbum de radiografías secretas–, al que conoció en Moscú en 1933.

En la exposición Helios Gómez. De la revolución a la guerra, de la que es comisario el periodista Víctor Pardo Lancina, se pueden contemplar todos los dibujos de los ciclos citados, Días de ira y Viva Octubre, además de una colección fotográfica propiedad del Ayuntamiento de Gijón en torno a la insurrección de Asturias de 1934. Las impactantes imágenes fueron tomadas por el reportero gráfico Constantino Suárez a lo largo de los trágicos días de la sublevación, protagonizada por los mineros de las cuencas asturianas.

Igualmente se proyectarán los documentales históricos Manifestación a favor de Tayenne (1933), realizado por Jean Fonteyne y Albert Van Ommeslaghe y Misère au Borinage (1933), producido por Education Par l’Image (Jean Fonteyne) y realizado por Joris Ivens y Henri Storck. Ambos testimonios documentales se consideran obras maestras en la historia de la cinematografía política europea, y recogen los conflictos laborales belgas de los años 30, que Helios Gómez conoció y que tan hondamente influyeron en su obra.

A la inauguración de la exposición, que permanecerá abierta hasta el 1 de julio, y junto a Manuel Conte, presidente del Consejo Comarcal de los Monegros, entidad que patrocina y organiza, el alcalde de Robres, Antonio Luna y el comisario de la muestra, acudirá el hijo de Helios Gómez y presidente de la Asociación Cultural del mismo nombre, Gabriel Gómez.

DOSSIER DE PRENSA

Biografía Helios Gómez

Helios Gómez (Sevilla, 1905-Barcelona, 1956), artesano de oficio desde la adolescencia, se forma en la militancia anarcosindicalista y en los medios libertarios de Sevilla y en Barcelona, donde se instala a los 21 años. Expone sus obras desde mediados de los años 20 en el Kursaal de Sevilla, el Ateneo de Madrid y en la galería de vanguardia Dalmau de Barcelona –Ramón Acín expondría en Dalmau en 1929– y publica sus primeros dibujos.

Bajo las dictaduras de Primo de Rivera, Berenguer y Aznar y durante el «bienio negro» republicano, para escapar de la persecución policial se exilia por temporadas en el extranjero, entre 1927 y 1934. Viaja a París, Amsterdam, Viena, Bruselas y vive en las cunas de las vanguardias revolucionarias de los años 20, en Berlín (1929) y en la URSS (1932-1934), donde completará su formación política y artística, recibiendo influencias de las vanguardias y las artes gráficas constructivistas y marxistas.

Diseñador gráfico y activista político, trabaja para la prensa y los órganos de oposición; como maquetista e ilustrador para los periódicos anarquistas Tierra y Libertad o El Frente; comunistas disidentes del PCE como La Batalla, l’Hora, l’Opinió, Treball; también para Mundo obrero y los republicanos Las Noticias, La Gaceta de las Artes, La Rambla, etc., diseña carteles y portadas de libros; también efectúa encargos comerciales de decoración y publicidad al tiempo que expone.

Su dedicación fundamental es el arte comprometido, a través de sus dibujos, carteles, ilustraciones para organizaciones proletarias y revolucionarias. Se expresa a través de artículos, manifiestos, panfletos, poemas de denuncia y libros ilustrados. A mediados de los años 30 es ya un reconocido grafista. Sus ciclos sobre España, publicados en las capitales de la lucha obrera –Días de Ira (Berlín, 1930) y Revolución Española (Moscú-Leningrado, 1933)–, y su adhesión al Partido Comunista le ha permitido relacionarse con las asociaciones internacionales de escritores y artistas revolucionarios.

De vuelta a Barcelona a principios de 1934, donde publica varios artículos sobre sus impresiones de la URSS, vuelve a trabajar para la prensa republicana y participa en la fracasada insurrección del 6 de octubre. Un año más tarde, el abogado comunista Jean Fonteyne, miembro fundador de Acción Revolucionaria Cultural y del Comité de Vigilancia de Intelectuales Antifascistas, reúne sus dibujos para conmemorar la revolución de Asturias y financiar una campaña de solidaridad con la España republicana (Viva Octubre, 1936).

En 1936, participa en la creación del Sindicato de Dibujantes Profesionales de Barcelona, del cual sería nombrado presidente, e impulsa el cartelismo militante. Al principio de la Guerra Civil colabora en la fundación de la Alianza de Intelectuales Antifascistas de Cataluña y participa en los combates de las calles de Barcelona, en la formación de la Columna Ramón Casanellas y en la expedición Bayo, organizada para liberar Ibiza y Mallorca. Como comisario político de UGT, estuvo en los frentes de Aragón, Madrid y Andalucía. Expulsado del PCE en 1937, vuelve a la militancia anarquista y como miliciano de Cultura de la 26 División, se encarga de la maquetación y la portada del diario El Frente, así como de organizar la exposición homenaje a Durruti en Barcelona. Participa en exposiciones colectivas promovidas por la Generalitat, y también en la muestra de arte del Pabellón de la República española en la Exposición Universal de París, con su óleo Evacuación, hoy en día conservado en el MNAC.

Durante la guerra, proyecta su cuarto gran ciclo, con el titulo evocador de la obra de Francisco de Goya Horrores de la Guerra (1939), de los que sólo conocemos 5 dibujos.

Refugiado en febrero de 1939, es internado en campos de concentración en Francia y en la Argelia francesa, en condiciones tan dramáticas que vuelve a España en 1942. Reanuda la lucha creando un efímero grupo clandestino en Barcelona, L.N.R. (Liberación Nacional Republicana) y retomando la pintura adopta un estilo surrealista que testimonie en clave la barbarie franquista. Pero su actividad y su vida son truncadas por dos detenciones y encarcelamientos, la primera, entre 1945-46 y la segunda, más larga y sin esperanza de liberación de 1948 a 1954, en la prisión Modelo de Barcelona. En la cárcel crea su mayor obra política, el oratorio conocido como La Capilla Gitana, que todavía existe, aunque censurado por una mano de pintura industrial; y un impresionante corpus poético donde la metáfora onírica da cauce a un potente mensaje de resistencia.

En 1956, dos años después de su liberación, con la salud muy resentida por las penalidades carcelarias, fallece en Barcelona.

El Instituto Valenciano de Arte Moderno dedicó una gran exposición a la vida y obra de Helios Gómez en 1998.

La revolución gráfica: Helios Gómez, arte político y modernidad

Un nuevo lenguaje visual

Después de la primera guerra mundial, las profundas transformaciones acaecidas en todos los planos, filosófico, político y social, científico, técnico y económico, modificaban las estructuras del mundo y su entorno cotidiano. Los movimientos artísticos de principios del siglo XX –dadaísmo, cubismo, expresionismo, futurismo, constructivismo–, que rompen con las convenciones académicas y anticipan el derrumbe del sistema capitalista, son el origen de un nuevo vocabulario formal y de nuevos conceptos estéticos. La introducción de la abstracción se materializa visiblemente en las artes gráficas, que operan una democratización de las experimentaciones visuales. Los cambios socio-políticos desde Rusia, Hungría y Alemania inspiraron una estética radical iniciada con el arte de propaganda soviético generado con la revolución de 1917. Bisagra entre técnica y cultura de masas, el diseño gráfico, vehículo de expresión de las vanguardias revolucionarias, responde también a las necesidades de la sociedad industrial en torno a la producción en serie y el funcionalismo.

Se desarrolla un estilo renovado, basado en la simplificación, la esquematización, la geometrización de la composición, a su vez inspirado en las artes modernas como la fotografía y el cine. En la España de los años 30, este fenómeno traduce el cambio fundamental que experimenta el país y acompaña el proyecto colectivo republicano. Una joven generación de creadores visuales, inspirados en las corrientes vanguardistas, participó de la producción editorial popular iniciada en la etapa prerrepublicana, impulsada y potenciada después por la República, que culminó con el cartelismo para la defensa de la libertad, haciendo de la modernidad una nueva iconografía popular.

El grafismo como protesta

Helios Gómez (1905-1956), obrero libertario con formación artesanal de oficio –era pintor ceramista–, puso su actividad plástica al servicio de su acción militante en los medios anarcosindicalistas de Sevilla, su ciudad natal y en Barcelona, a donde se trasladó en 1926. Iniciado en las investigaciones formales en boga en Europa, a través de publicaciones y exposiciones –él mismo expuso en un espacio dedicado a las nuevas corrientes estéticas, las galerías Dalmau de Barcelona, en 1926–, también gracias a las amistades –en particular con Felipe Alaiz, director del diario anarquista Solidaridad obrera–, practicaba un incipiente estilo esquematizado en blanco y negro, sobre temas costumbristas revisitados bajo el prisma de sus inquietudes sociales.

Pero fue el contacto con la expresión gráfica del norte de Europa lo que le llevó a fraguar su propio estilo, construyendo una identidad visual para transponer su lucha en acción artística.

Perseguido por sus actividades políticas en España, entre los 22 y los 29 años vivió o efectuó estancias en Bruselas (1927-1928, junio-septiembre 1932), Ámsterdam (1928, 1930), Viena (1934) y, sobre todo Berlín, donde residió un año (1929-1930) y Moscú (3 meses en 1928; 1932-1934). Descubrió a los artistas marxistas internacionales, entre otros, los miembros del grupo Progressive Kunst de Colonia, especializados en un arte proletario moderno, una figuración geometrizada que asocia las formas innovadoras con un militantismo comunista, básicamente en la prensa ilustrada. Helios Gómez trabajará desde entonces como grafista, en sus dos vertientes político-social y comercial, como maquetista e ilustrador de periódicos, diseñando carteles, portadas de revistas y libros ilustrados, pasquines sindicales, rótulos y anuncios publicitarios..., llegando a fundar en agosto de 1936 en Barcelona un Sindicato de Dibujantes Profesionales. Con sus compañeros de oficio participará en el gran movimiento del cartelismo antifascista en Cataluña.

Las carpetas de dibujos

En el contexto de sus vivencias internacionales y de la lucha para la revolución social en España, las tres carpetas de dibujos políticos de Helios Gómez, Días de Ira (1930), Revolución española (1933) y Viva Octubre (1936), responden a un modelo militante, el del tradicional libro de artista ilustrado: arte, educación, propaganda y solidaridad. Concebidas desde dos emblemáticas capitales revolucionarias –Berlín y Moscú–, con tirajes populares, ediciones sucesivas y en varios idiomas, estas creaciones son fruto de una colaboración entre personalidades de renombre y gran autoridad moral, asociados a artistas proletarios con el fin de legitimar un mensaje de solidaridad internacional. Testimonian la implicación de los intelectuales en la acción social –por la doble influencia de la guerra y de la revolución rusa– y la evolución de su compromiso a medida que va tomando auge la movilización antifascista.

Días de Ira (Berlín, 1930)

En los años 20, Berlín suscitaba todavía la esperanza de una sublevación popular. Las vanguardias habían afluido y la capital irradiaba como centro creativo internacional, con profusión de ideas y de obras, donde la ideología de la cultura proletaria era un tema de debate fundamental. Habían acudido los exiliados de Europa del este –desde Hungría, después de la revolución fallida, Polonia y Rumanía–, y los artistas soviéticos (con el grafista El Lissitzky y los representantes de la abstracción), que divulgaron el arte revolucionario. Helios Gómez llega al final de esta ebullición, coincidiendo con la crisis económica y la radicalización de las luchas, en el momento del declive de la República de Weimar –a partir de 1928 la rápida ascensión del NSDAP, Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, llevará la ideología nazi al poder–. Pero su estancia le permite confrontar las tendencias vanguardistas del este y del oeste, al filo de las redes culturales –exposiciones, conferencias, congresos, publicaciones, asociaciones y grupos– y en los animados locales de encuentro tales como cafés, talleres o galerías.

En Berlín, el artista completa su formación siguiendo un curso de interiorismo y de tipografía moderna. Durante la República de Weimar, los artistas geométricos –soviéticos, holandeses, alemanes, húngaros, polacos– trabajaron en la aplicación de sus investigaciones plásticas en el campo de la tipografía. Las innovaciones, marcadas por las obras y manifiestos de artistas constructivistas (El Lissitzky, Moholy-Nagy) y difundidas por la Bauhaus, escuela de arquitectura y de arte fundada en Weimar en 1919, son sistematizadas por Jan Tschihold (en un primer estudio en 1925 y en la obra Die Neue Typographie, La Nueva Tipografía, en 1928). Desde sus investigaciones teóricas sobre la relación entre arte moderno y tipografía, desarrolla la teoría de una nueva expresión, el diseño gráfico. Medio de difusión de los presupuestos plásticos, tiene también una aplicación industrial directamente comercializable, que permite a los artistas sobrevivir.

Helios Gómez diseña carteles, portadas, cubiertas y rótulos y crea un primer libro ilustrado, Días de Ira, con 30 dibujos y cortos poemas. Este álbum, publicado en 1930 por la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), organización sindical anarquista, –el artista lo reedita por su cuenta en la Barcelona republicana de 1931, cuando abandona el sindicato libertario– reúne dibujos de factura diferente. Son dibujos realizados en España (de su ciclo Iberia), en Bélgica y en Berlín, unificados bajo el lema de las luchas obreras y con el objetivo de recaudar dinero para las víctimas de la reacción en la península. Aunque muy crítico, el prólogo del escritor francés Romain Rolland otorga una dimensión humanista e intelectual al proyecto.

Viva Octubre, (Bruselas, 1935)

En una situación internacional marcada por las consecuencias de la crisis económica del 1929, las reivindicaciones sociales se intensifican en Europa. Las grandes huelgas mineras del Borinage, en Bélgica, en el verano de 1932 «al límite de la insurrección», encuentran un eco dos años más tarde en la revolución asturiana con la sublevación de 30.000 mineros. Unidos en una alianza obrera, toman el poder durante 15 días. La insurrección asturiana y su brutal represión tuvieron un formidable impacto sobre las conciencias europeas –para el escritor francés Romain Rolland, «el mundo no había visto algo tan hermoso desde la Comuna de París»–. La solidaridad internacional se movilizó. Intelectuales, artistas y progresistas europeos que luchaban por el cambio político y social y contra el fascismo, espoleados por la miseria obrera y la violencia de la reacción, utilizaban el cine, la fotografía y las artes gráficas como armas para su combate político.

A finales de 1935, en la misma línea que la producción de documentales y fotografías sociales, a través de la asociación que había creado con Albert Van Ommeslaghe para la educación social a través de la imagen, l’E.P.I., Jean Fonteyne, abogado comunista y miembro fundador del Comité de Vigilancia de Intelectuales Antifascistas en Bélgica, edita la carpeta proyectada con su amigo Helios Gómez, sobre la revolución de octubre 1934, Viva Octubre. Ilustra episodios clave de los primeros años de la República y de la revolución de Asturias, con un título que remite también a la revolución rusa de octubre del 1917.

Tanto el jurista como el artista consideran el arte como un medio de difundir los ideales de la revolución social. Esta publicación responde a un doble objetivo de educación y sensibilización: contar en imágenes, con conceptos fáciles de identificar, uno de los episodios más recientes y más impactantes de la epopeya revolucionaria contemporánea, con la firma de un artista comprometido y el aval de un crítico reconocido, el hispanista Jean Cassou.

La publicación, en víspera de las elecciones de febrero 1936 en España (disolución de las Cortes el 4 de Enero de 1936, victoria del Frente Popular el 16 de Febrero de 1936) y su reedición en el contexto revolucionario de la victoria del Frente Popular (3 reediciones y una edición en catalán) y de la posterior lucha contra la sublevación franquista, en tres idiomas (francés, inglés, catalán) y con un tiraje total de 8.700 ejemplares, se inscribe en una acción militante para recaudar dinero para la España republicana (con la venta de ediciones de lujo) y en la movilización internacional contra el fascismo.

Comentarios