Lecciones del pueblo llano

Luis Laiglesia

Las pasadas elecciones han dejado no pocos resultados para la reflexión. Los partidos lo saben, y alguno de ellos ha decidido dejar la repercusión interna de los mismos para después de las generales, o sin más, correr un tupido velo sobre ello.

De todos los datos que se han traído y llevado estos días me quedo con uno: la candidatura de Fernando Elboj consiguió 600 votos menos que la autonómica de su mismo partido. En otras palabras, hubo 600 electores que introdujeron la papeleta autonómica con el anagrama del PSOE, pero la municipal, o no la introdujeron, o votaron en blanco, los más, o dieron su confianza a otro partido.

Como se dijo en la última Ejecutiva Provincial del PSOE, esos 600 votos, prácticamente, le hubieran dado de nuevo la mayoría absoluta a Fernando Elboj por segunda vez consecutiva.

Más allá de intentar averiguar por qué esos más de 600 electores castigaron al candidato municipal socialista, me gustaría llamar la atención sobre la importancia que un voto adulto y reflexivo va a tener en la política municipal de los próximos cuatro años. Quién creyera que el voto en blanco no decidía, se equivocaba.

Un destacado político me dijo hace unas semanas que los votos de este tipo no decidían las elecciones, que siguen siendo una minoría entre la marea del bipartidismo. Creo que se equivocaba y hoy me reafirmo en ello.

Estas elecciones han dado algunas lecciones a políticos que se las prometían muy felices y han hecho al electorado más soberano que nunca. En diversos puntos de la provincia se han castigado políticas desarrollistas incontroladas y talantes absolutistas trasnochados. También han premiado a quienes han sabido estar cerca de los ciudadanos y han gestionado mayorías absolutas de manera eficaz y moderada.

Lo dicho, que el pueblo es soberano, y más adulto de lo que algunos puedan pensar, algo de lo que deberían tomar nota los gestores políticos que serán examinados dentro de menos de un año en las elecciones generales.

Comentarios