Mujeres de Ansó completan la colección de trajes típicos del Ropero municipal

Los programas de actividades de FEACCU-Huesca han sido el último aliado que han encontrado las mujeres de Ansó para continuar con su labor de conservación del traje típico del valle. Es una tarea en la que trabajan desde 1995, en el que comenzó su actividad un taller para el mantenimiento del Ropero municipal. De aquí salen –junto a quienes los conservan en su casa- los trajes que lucen ansotanos y ansotanas en el Día de Exaltación del Traje Ansotano, que se celebra desde hace muchos años a finales del mes de agosto.

Este mes de junio ha concluido un taller organizado por la Asociación de Mujeres “La Cadiera”, asociada a FEACCU-Huesca, para continuar con esa labor de mantenimiento y mejora del ropero municipal. Ha sido subvencionado por el departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón. El trabajo parte de la existencia de trajes incompletos a los que hay que añadir esos elementos que faltan. Se buscan en los ropajes antiguos el modelo preciso y se reproduce con la máxima exactitud. El trabajo se ha desarrollado a lo largo de casi cuatro meses. Una exposición mostrará la labor realizada.

Las doce mujeres que componen este grupo huyen de cualquier protagonismo particular y se consideran un equipo. Aunque una sea modista, otra profesora de corte y confección y las demás disfruten con esa tarea que a ninguna le supone el más mínimo ingreso económico. La necesidad de realizar esta tarea venía del hecho de que se perdían trajes porque no estaban completos. Han llegado de compra o de donaciones y suponen una referencia familiar para todas ellas. Mi abuela, comenta una mientras no levanta la vista de la labor, iba vestida con basquiña. Siempre se intenta que lo confeccionado sea lo más parecido posible a cómo era antes. La entrega de pasamanería, estampas o cualquier elemento textil del desván de una casa aumenta las posibilidades de completar este o aquel traje.

Cuando acaben las vacaciones volverán a la faena porque consideran que nunca estará concluida, ya que siempre habrá algo que arreglar. Las blusas de mujer suponen un fuerte desafío para las mujeres de este taller, por su complejidad, pero ya están preparando una estrategia para solucionar el problema.

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