Indignación

José Luis Barrio

Han pasado ya unos días desde que el Monzón perdía el tren de la 2ªB en el campo de La Palmera del Raqui de San Isidro (Tenerife), tras un arbitraje polémico (penalti inexistente y expulsión de dos jugadores) y a pesar de ello, la indignación permanece en una ciudad que se siente dolida por ver como se escapaba de forma injusta el sueño a la división del bronce del fútbol español.

Ahora son muchos los que se plantean si merece la pena seguir, tras la frustración e impotencia que sienten los aficionados, socios y ciudadanos en general. Imágenes como la del entrenador del Monzón encarado a la Guardia Civil, familiares de jugadores con ataques de ansiedad, empujones e insultos hacen que uno se plantee muchas cuestiones. Tales cómo el porqué de una fiesta, algo que tiene que servir para pasar un rato de ocio, se convierte, por la decisión caprichosa de unos pocos, en momentos de angustia, impotencia e indignación.

Las protestas de los montisonenses, hermanados con los murcianos del Caravaca, que anteriormente sufrieron una injusticia similar, han llegado a nivel nacional, sin ir más lejos, Bustillo en el Larguero de la Cadena SER, se hacía eco de los e-mails de éstas aficiones y prometía seguir el asunto. Al final, como casi siempre, el perjudicado puede ser el club damnificado, ya que puede ver como sus jugadores pueden sufrir fuertes sanciones y ver como su proyecto se va al garete por hastío. Menos mal, que este sábado a las once de la noche en la plaza Mayor de Monzón, los aficionados podrán animar y vitorear a sus jugadores, técnicos y directiva e insuflarles ese ánimo, que ahora parece faltar para seguir adelante y que su himno siga sonando con fuerza.

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