Nieva en el Broad Peak

La página web de Carlos Pauner recoge una nueva crónica sobre el día a día de la expedición aragonesa al Broad Peak. La información titulada “Las cosas en su sitio” dice así:

“Todo parecía perfecto, cuando nos proponíamos, hace unos días, nuestro hermoso objetivo de acabar con la aclimatación y quizás, haber tentado la suerte suprema allá arriba.. Todo era perfecto, salvo el tiempo. Ese gran día del arranque, nuestro gozo se fue al pozo. Un brutal cambio de tiempo nos devolvió a nuestro campo base y desde ese momento nieva, con rabia inusitada.

Las nubes lo cubren todo, la visibilidad es escasa, nieva de día y de noche, a veces pequeñas bolitas redondas y secas, a veces aguanieve y en otras ocasiones, copos grandes. Que desilusión. Aunque me haya ocurrido esto muchas veces, nunca me he acostumbrado al sabor amargo de esta sensación.

Soñar la noche de antes con la batalla, con las duras pendientes de nieve y hielo, con el sol quemando tu rostro. Te levantas y que encuentras, lo contrario, una jugarreta pérfida de la montaña que lanza sobre ti todo lo maligno que tiene.

Sólo nos queda el tedio del paso lento del tiempo. Sentir a cada copo caído que es un granito más en esa maligna cadena que hará que nuestra ruta quede borrada y, tal vez, nuestras tres tiendas enterradas. Siempre es igual. Me esfuerzo en contar a los bisoños que es parte del juego, que siempre ocurre lo mismo, que una vez en no sé donde estuvimos así no sé cuantos días y al final se triunfó... Sin embargo, la desilusión va por dentro, la decepción quema mis venas y la hiel de lo inevitable llena mi boca.

No estamos hechos para esperar como conejos, sentados bajo una lona. Estamos hechos para luchar, para sufrir, para subir, para sobrevivir y sólo anhelamos que llegue el momento de volver a la carga. No será hoy, ni mañana... De momento todo esta en su sitio. La montaña gana y nosotros, resistimos como podemos. Ya vendrán días mejores...

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