Cartas al director: Biocarburantes y el sector agrario

Esteban Andrés Soto

La fijación de objetivos anuales para los biocarburantes y otros combustibles renovables con fines de transportes ha pasado por la Cámara Alta (Senado) y espera su aprobación a no mucho tardar por la Cámara Baja (Congreso de Diputados).

Una vez establecidos los consumos mínimos anuales en porcentajes de biocarburantes respecto al total de combustibles fósiles para el transporte, el giro dado ha sido muy importante y traerá consecuencias en lo que respecta al despegue e impulso del bioetanol y biodiésel.

Efectivamente se ha fijado como recomendación de consumo para biocarburantes en el 2008 el 1,9% y de obligado cumplimiento el 3,4% para el 2009 y 5,83% para el 2010 ( 5,75% para la UE).

Súbitamente las cifras se disparan y si el sector agrario ha de ser realmente el proveedor de las materias primas para la industria los números son mareantes.

De 6.800 Has. dedicadas en el 2004 a cosechas energéticas, hemos pasado a 300.000 Has en el presente año-07 y para el 2010 si queremos cumplir con el objetivo del 5,75% y si el campo español suministrara toda la materia prima precisa, el número de Has. necesarias serían 1.500.000 . El 17% de la superficie agraria de la UE debería estar dedicadas a las cosechas energéticas para el cumplimiento de los objetivos de 2010.

A finales de este año-07 vamos a pasar de 16 plantas ( 12 de biodiesel y 4 de bioetanol) a 30 y en el año 2008 a 50.

En el año 2006 habíamos producido 450.000 Tm. de biocarburantes y para este año-07 se prevé alcanzar el millón de Tm y para el año 2008 los 2,4 millones de Tm.

Sin embargo y por el momento, estas producciones tienen poco eco en el consumo interno y salen a la exportación en más del 90% dado que no se ha instalado todavía en España la obligatoriedad del consumo de biocarburantes , cosa que ocurrirá en breve como ya se ha dicho.

En lo que respecta a la cuestión económica los biocarburantes no son competitivos con los combustibles fósiles. Su coste de producción para la industria y para el consumidor sería prohibitivo a no ser por la exención del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) y las bonificaciones que se hacen a los litros consumidos. Así se ofertan los biocarburantes, en las estaciones de servicio, a precios similares a los combustibles fósiles.

No es precisamente, pues, la baza económica la que da ventaja a los biocarburantes respecto a los fósiles. Son las importantes aptitudes

medioambientales junto a una menor dependencia de suministro las que decantarán las políticas de los Estados hacia el despegue de estas cosechas obligados como se está de cumplir compromisos como el de Kyoto.

En el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) de las cosechas para biodiésel (oleaginosas) y bioeteanol (cereales-remolacha) se han detectado “puntos débiles” de emisión de CO2 que hay que corregir y que se refieren a las prácticas agrarias (mecanización y fertilización) y alguna fase del proceso industrial.

Según un trabajo del Ministerio de Medio Ambiente se concluye que los balances energéticos del ciclo de vida de las mezclas estudiadas son tanto mejores cuanto mayor es el contenido de biodiésel, especialmente biodiésel de aceites vegetales usados en la mezcla.

La mezcla 85% de etanol permite un ahorro de energía primaria de un 17% y la mezcla al 5% permite un ahorro de un 0,28%.

La importante demanda de cereales a nivel mundial al aparecer un doble mercado: el tradicional de consumo para alimentación (humana y piensos para animales) y el energético, ha hecho que los precios se hayan incrementado en un 30% lo que ha provocado en las ganaderías dependientes de esta materia prima una crisis de costes, que el consumidor no acepta se traslade a la cesta de la compra.

Un cambio sustancial en este escenario de los biocarburantes lo aportará las nuevas tecnologías y los importantes avances científicos que día a día se van sucediendo. Parece decantado que el futuro está en el etanol de segunda generación proveniente de la hidrólisis y fermentación de materias lignocelulósicas procedimiento más eficiente (biocarburantes más competitivos) y que aliviaría el problema de los cereales en el mundo dado que las materias primas no serían los granos sino residuos de cosechas, de poda, madera,…etc.

Aquí a juicio de la Asociación General de Productores de Maíz de España (AGPME) la biotecnología aplicada a la obtención de plantas para quemar: cereales, oleaginosas, biomasa…. debería tener un importante relanzamiento. Hoy los agricultores trabajan con plantas que tradicionalmente han tenido un destino alimentario, pero ahora se trata de suministrar a las industrias biomasa y el material genético de que se dispone está mal adaptado y no es competitivo en las condiciones climáticas que disponemos. Los transgénicos nos abren la posibilidad de un relanzamiento agrario e industrial sin precedentes en el sector primario.

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