Los cajeros de Ibercaja ya pueden enviar remesas de inmigrantes

Enviar dinero a los países de origen de los inmigrantes a cualquier hora del día y a través del cajero ya es posible en Ibercaja. Este nuevo canal permite canalizar las remesas de los inmigrantes las 24 horas del día utilizando los 1.066 cajeros automáticos de Ibercaja repartidos por todas las provincias españolas.

El servicio utiliza la plataforma de la CECA (Confederación Española de Cajas de Ahorros) Bravo IB-envíos, que despegó hace más de dos años y al que están adheridas 32 entidades de ahorro, y cuya cobertura alcanza catorce países de Europa Latinoamérica, Caribe y Asia. Ibercaja es la entidad de ahorro líder en el envío de remesas a través de esta plataforma, utilizando hasta ahora la red de oficinas.

A partir de este momento, además del canal de oficinas, se podrán enviar las remesas a dichos países a través de los cajeros de la entidad mediante una sencilla operación.

El único requisito para utilizar el nuevo servicio es que el cliente haya realizado al menos un envío de dinero desde cualquier oficina de la Caja, dirigido al destinatario deseado.

Con la plataforma Bravo IB-envíos, bien a través de la oficina o del cajero, se puede mandar remesas a catorce países que son los siguientes: Rumanía, Ecuador , Colombia, Perú; Marruecos, Bolivia, Argentina, República Dominicana, Filipinas, Pakistán, Brasil, Malí, Senegal y Cuba.

El límite de dinero a transferir es de 3.000 euros por operación utilizando el cajero, con unas comisiones y ofertas promocionales especiales para los clientes de Ibercaja muy competitivas frente a otros servicios de envíos de dinero.

Más de 155.000 inmigrantes son clientes de Ibercaja. Representan más del 8% del total. Uno de cada cuatro clientes nuevos que se captan es inmigrante, y todo este colectivo moviliza dentro de la Caja un volumen de actividad que sobrepasa los 1.000 millones de euros. Alrededor del 11% de las hipotecas concedidas por la entidad han sido para este grupo de clientes, por un importe medio de 147.000 euros, principalmente para la adquisición de vivienda usada o de segunda mano.

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