Los himalayistas aragoneses a la espera de poder conquistar la cima del Broad

Ésta es la última crónica recibida en Airon Club desde el Campo Base del Broad Peak a 5.100 metros de altitud.

“Mientras en la Mezquita Roja de Islamabad los fundamentalistas islámicos se encierran usando como escudos humanos a mujeres y niños, a tan solo ochocientos kilómetros en el mismo país, los expedicionarios aragoneses continúan su periplo en el ascenso hacia la cumbre del Broad Peak.

El día 5 de este mes salieron del CB, con la intención de subir a dormir al CII, y avanzar en su aclimatación llegando al CIII para pasar una o dos noches. Llegaron los cuatro himalayistas aragoneses hasta su propósito primero. Al día siguiente tras una noche con mal tiempo amaneció con viento y nieves, circunstancias que les hicieron tomar la decisión de volver al Base, no completando sus previsiones iniciales. Esto casi siempre es así, los planes que los hombres hacemos, la montaña se encarga de bloquearlos.

Esto es parte de un juego del que todos conocemos sus reglas pero que nos desconcierta y desanima. Son estos, momentos en los que hay que sobreponerse y volver a replantear una nueva estrategia. En esta ocasión, Pauner nos comunicaba su intención de reunirse con el resto de los Leaders para tejer un nuevo plan que les permita atacar a todos juntos. El gran embudo que se forma antes del collado, este año tiene más nieve de lo habitual y saben que si no se enfrentan a él con la unión de todas las fuerzas disponibles, las posibilidades de alcanzar la cima, son escasas.

Vilalta y Pauner dan por tanto, como terminado su periodo de aclimatación e intentarán en la próxima salida a la montaña llegar hasta el punto más alto. Conscientes de que no se han aclimatado como preveían pero conocedores de que hay una posibilidad de acariciar su sueño. Caso de no culminar el ascenso hasta el punto más alto, habrán ganado aclimatación En el año 2005, en el Nanga Parbat, ocurrió algo parecido. No habíamos alcanzado el CIII y tan solo habíamos dormido dos noches en el CII, pero en el ataque final, decidimos acompañar a un nutrido grupo para probar suerte. Salió bien esa arriesgada apuesta y tres aragoneses pusieron sus pies en los 8.125 m de Nanga.

Marta y Alberto, sin embargo, saldrán con intenciones en principio bien diferentes, su meta en esta ocasión será dormir en el CIII. Para ellos nada ha cambiado, sus pronósticos se van cumpliendo, aclimatación lenta y firme son las claves para ellos. Nunca se han enfrentado a un ocho mil, esta es su primera ocasión y este detalle hace que vayan de manera prudente. Están conociéndose en altura y lo están haciendo de manera impecable.

Por delante tendremos días de incertidumbre, mañana o pasado, al parecer, se abre una ventana de tres o cuatro días de buen tiempo Nuestros amigos, la aprovecharán con todas sus fuerzas para conquistar esta montaña. Los aragoneses no quieren dar tregua, atienden hasta el mínimo guiño que el Broad les ofrece, son luchadores y por ellos no va a quedar este asunto abierto. Van a pelear con uñas y dientes como ellos saben, harán valer sus fuerzas, su capacidad de lucha, su saber estar, su experiencia. Son sus armas, herramientas de gran valor en esta nueva y esperemos última batalla.

Agradecen sobremanera las muestras de cariño y de apoyo que están recibiendo de todos vosotros.

Seguiremos informando, tal y como vayan sucediendo los acontecimientos de esta aventura.”

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