Comienzan las Escuelas de Verano en Alberto Alto, Almudévar y Lupiñén

Durante esta segunda quincena de julio ciento veinte niños de dieciocho localidades de la Hoya de Huesca van ha participar en las Escuelas de Verano teniendo sus sedes en Albero Alto, Almudévar y Lupiñén

La sede de Albero Alto reúne a niños y niñas de Tabernas del Isuela, Quicena, Bellestar del Flumen, Monflorite, Fañanás, Argavieso, Albero Alto y Huesca, mientras a la de Lupiñén acuden desde Agüero, Alerre, Montmesa, Ortilla, Ayerbe, Biscarrués, Lupiñén y Huesca. El centro de Almudévar prácticamente se ha completado con inscripciones de la propia localidad, aunque también hay un niño de Valsalada.

Como en la quincena anterior, además de las actividades habituales de las escuelas, disfrutarán de actividades específicas vinculadas a la gastronomía, la actividad deportiva, las artes plásticas, el patrimonio y la naturaleza. En concreto, cada una de las sedes realizará dos salidas para la puesta en práctica de la actividad de difusión del patrimonio cultural de la comarca, con el reto de resolver “El enigma de Foces”. La escuela se desplaza a la iglesia de San Miguel de Foces, en Ibieca, para disfrutar de un juego de pistas ocultas por este monumento nacional situado en un enclave privilegiado del territorio y además aprender a realizar pintura al temple, con la mezcla de pigmentos y yema de huevo, al estilo de los artistas góticos que iluminaron los muros de este templo.

También el aula de la naturaleza contará con sendas salidas al entorno del río Sotón o de Albero y Montmesa. El conocimiento de flora y fauna más próxima y desconocida será el objetivo de esta actividad que, posteriormente, se complementará con un aula de la naturaleza a celebrar en la propia sede de la escuela.

Desde el Área de Cultura se recuerda que el objetivo de estas escuelas es ofrecer a los niños residentes en el ámbito rural de la comarca durante el periodo estival alternativas de ocio formativo similares a las que se ofertan de forma generalizada en las ciudades, con el atractivo de aprovechar los recursos endógenos de los pueblos y favoreciendo el contacto de los niños de la Hoya con el entorno, el patrimonio y otros niños procedentes de localidades próximas y, en este caso, también con un colectivo de saharauis acogidos durante unas semanas en distintos lugares de la comarca.

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