Navarra es el ejemplo

José Luis Rodrigo

Caben pocas dudas, hoy en día, acerca de la necesidad de remunerar debidamente el ejercicio de la función pública., en concreto a alcaldes, concejales, diputados provinciales o presidentes de comarca. En los primeros años de la democracia pocos alcaldes se atrevían a ponerse sueldo. Incluso recuerdo que algunos de ellos sacaban “pecho” en las campañas electorales anunciando que ellos no cobrarían.

Con la excepción en algunas comunidades autónomas (Valencia, Asturias y Extremadura) , es general, la ausencia de recomendaciones o normas que se dan desde la administración a la hora de cuantificar las cantidades que deben asignarse a cada cargo.

Navarra es la única Comunidad donde se ha regulado por ley el pago de un salario para todos los alcaldes. Los municipios pequeños, donde no hay capacidad de asumir sueldos, pueden solicitar la ayuda a la Comunidad foral.

Así nos encontramos con un autentico rosario de guarismos que cada cuatro años provocan un amplio debate político-social. En Aragón, asistimos también a un vacio importante en cuanto a sueldos en las comarcas.

En las capitales de provincia, los emolumentos que cobran nuestros regidores varían entre los más de 111.000 euros brutos anuales que se embolsa el alcalde de Barcelona, y los alrededor de 45.000 que recibe el de Palencia pasando por los 48.000 de Huesca. Por cierto que Huesca ocupa la posición 47 sobre un total de 50.

Si salimos de las capitales de provincia, aquí la horquilla de cifras es para marear. Podemos encontrar localidades con 1500 habitantes cuyos alcaldes cobran 38.500 anuales.

Estaría bien hacer un estudio que permita marcar los porcentajes de sueldos en función de población, presupuestos, servicios...ect

La propia Federación de Municipios, que reconoce la existencia de un vacío legal, debería ser la primera en mover ficha con una reforma de la Ley de Bases de Régimen Local. Navarra ha regulado el pago. Que cunda el ejemplo

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