La sarna, la entomología forense y las prácticas del campo en los cursos de verano de Grañén

Se ha desarrollado la segunda jornada del Curso de Verano de la Universidad de Zaragoza sobre “Entomología médico veterinaria y control de vectores” que tiene lugar en Grañén hasta el próximo viernes. Durante esta jornada, según ha informado el director del curso, Javier Lucientes, “hemos estado estudiando y analizando los diferentes métodos de muestreo para capturar las poblaciones de mosquitos y mosquetas negras, haciendo una evaluación de los métodos más eficaces que se pueden utilizar en Los Monegros”. Estos métodos se van a poner en práctica en la práctica de campo que les va a llevar a los 34 alumnos del curso a poner trampas y monitorizar insectos en la zona de La Gabarda. Para realizar esta labor, el curso cuenta con la estrecha colaboración del servicio de control de plagas de la Comarca de Los Monegros.

Por otro lado, el profesor de la Universidad de Zaragoza, Juan Antonio Castillo ha dado clase sobre enfermedades producidas por ácaros, que causan la enfermedad de la sarna. El profesor ha hecho un repaso a los procesos más importantes, las causas y los sistemas de control y tratamiento de estos procesos. “La sarna es muy habitual y abundante en animales, aunque la sarna en humanos actualmente en España es un hecho anecdótico y puntual”, señaló.

Por su parte, Manuel Castillo ha hablado sobre la “Entomología Forense”. Una disciplina que “forma parte de la entomología y combina los aspectos médicos y entomológicos, con una aplicación práctica en las investigaciones, sometidas a aspectos judiciales y civiles legales”. Se trata de una ciencia muy antigua, pero que cada día cobra más actualidad e interés social a través de series de televisión como CSI o películas como “El silencio de los corderos”. Para Castillo, estas series “son ciencia ficción, pero tienen una base real, porque la entomología forense permite saber en que momento murió una persona, permite conocer, por ejemplo, cuanto tiempo lleva un cadáver sin vida, con más exactitud si sólo han pasado 72 horas, según el ciclo y el estado de las larvas o insectos”, explicó el profesor.

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