Ercros guarda silencio, tras la manifestación de Monzón

Una semana después que unas tres mil personas salieran a la calle en Monzón en defensa de la industria y para mostrar su oposición al cierre de Ercros, la dirección guarda silencio y no ha habido ningún contacto con los representantes de los trabajadores, lo que no deja de sorprender entre los miembros del comité de empresa, seguros del hecho que el mensaje llegó nítidamente a Barcelona.

Ni a nivel local ni a nivel de grupo, los representantes de los trabajadores han recibido una impresión desde la dirección y está todavía sin concretar una nueva reunión negociadora entre ambas partes.

La manifestación de Monzón, por el momento, no ha hecho un cambio apreciable en la estrategia de Ercros enmarcada en el Plan de Mejora de la Eficiencia, donde los sindicatos se oponen al cierre de la planta de la capital mediocinqueña e insisten en la búsqueda de un acuerdo que permita sobrevivir a la empresa en las dimensiones que sean necesarias.

Cabe recordar que en el caso de Monzón, los tres representantes sindicales que están en esa mesa, mantienen como irrenunciables los siguientes puntos: quieren que Ercros mantenga la actividad en Monzón, no aceptan ninguna medida de tipo traumática, apuestan por impulsar nuevos proyectos dentro de un plan de reorganización tal y como la compañía les garantizaba hace escasamente unos meses y están dispuestos a negociar un verdadero plan industrial de futuro que garantice la continuidad de la fábrica.

El Plan plantea dieciséis actuaciones que comportan el cierre de las fábricas de Sant Celoni, Monzón, Silla, Catadau y Huelva; el cese de la producción de las líneas de fitosanitarios, clorato potásico, cloruro potásico y eritromicina base, todas ellas consideradas no estratégicas; y una reducción de 355 empleados, que equivale al 16% de la plantilla media de 2006, y mejoras de productividad en prácticamente todos los centros de la compañía.

En la actualidad en Ercros Monzón, como reconocía un miembro del Comité de Empresa hay 125 problemas los correspondientes a cada uno de los trabajadores que tienen la espada de Damocles en el horizonte del 2010 sobre sus cabezas. Un hecho que desde hace dos meses no deja de rondar en sus vidas que, aunque mantienen la esperanza de alcanzar un acuerdo, ahora piensan en ajustarse a un presente incierto que sin duda afectará a sus hipotecas, créditos y forma de vida. El perfil del trabajador de Ercros Monzón es un hombre de 47 años con 23 años de experiencia, que ahora se enfrenta, en caso de no haber solución, a una recolocación, que normalmente no será en las condiciones económicas que tienen.

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