Cartas al Director: “Buitres. Morir sin nacer”

Fondo Amigos del Buitre

La falta de alimento de las aves carroñeras incide en su estado de conservación. Hay señales de deterioro y debilitamiento en sus poblaciones. Las aves reaccionan de tres formas a periodos prolongados de inanición. Su primera reacción es flexibilizar la dieta, hacerla variada. En Aragón, los buitres comen basura con plástico, con pan, pieles de patata, restos de un banquete nupcial o animales muertos en atropellos.

Tal vez, la desesperación del hambre explica el ingreso en el CIAMA La Alfranca de 40 buitres atropellados en 2006, frente a 24 en 2005 y 12 en 2004. Su segundo recurso para “apretarse el cinturón”, es inhibir la reproducción, dejar de criar. Los resultados en las colonias censadas desde hace años por el Fondo Amigos del Buitre son concluyentes: desciende el número de parejas y de pollos nacidos. Posiblemente, el final del verano y el nacer del otoño asistan al ingreso en centros de recuperación de los pocos pollos nacidos inexpertos como siempre y desnutridos como nunca. El declive de las poblaciones afecta a otras Comunidades Autónomas como se ha comunicado en las III Jornadas sobre Buitres celebradas en la sede de la UNED en Plasencia.

Por último, si el hambre se hace endémica las aves languidecen. Lo harán solteras y huérfanas de descendencia, siempre que antes no se hayan encontrado con el veneno que despunta, de nuevo, como gran amenaza para ellas. El Buitre leonado, mensajero desde un tiempo inmemorial, protagonista del desarrollo sostenible con el ganadero de extensivo, es víctima de nuestra ambición y desprecio por la vida nacida y por la no nacida. Vidas no nacidas de aves y también de personas a las que se puede estar privando de su derecho a un mañana con alas en los cielos. La notoriedad adquirida por esta ave de anchas alas y vuelo majestuoso, como la definió Antonio Machado, es el sutil anuncio de una soledad nacida en cielos baldíos. Hace más de un año y medio que el hambre se ceba entre buitres, milanos reales, alimoches y quebrantahuesos.

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