Limpieza, flores y albahaca para la peana de San Lorenzo

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La Cofradía de San Lorenzo tiene ya todo dispuesto para, en los próximos días, adornar la peana del santo, que recorrerá las calles de Huesca en la mañana del 10 de agosto. Después de que esta semana, la peana se sacara de la cochera de la Basílica y, ya en templo, se haya limpiado concienzuda y cuidadosamente, ahora tan sólo queda adornarla en la madrugada del día de San Lorenzo para que presida los actos perfectamente engalanada.

Dado que la peana cuenta con varias imágenes, como las de San Orencio y Santa Paciencia, así como el Santo Cristo de los Milagros, o escudos en sus cuatro esquinas, la limpieza hubo de hacerse de forma muy cuidadosa, utilizando pequeños pinceles. Durante el año, la peana se guarda cubierta de plásticos, para evitar el polvo, y las asas para los cofrades portadores se tapan con un papel especial, para que no se estropeen por la humedad.

El día 7 de agosto se pondrán los faldones a la peana, bordados por Antonieta Sanagustín, de forma que la tela se estire y se eliminen todas las arrugas. A partir de ese día, el busto de San Lorenzo presidirá la celebración del Triduo.

El día 10, festividad de San Lorenzo, a las 6 y media de la mañana, se procederá al adorno de la peana. Desde hace décadas, dos familias de Huesca son las encargadas de esta labor. Los hermanos Elfau se ocupan de disponer todos los ramos de albahaca, mientras que la familia de Mariano Tisner Ramón se encarga de las frutas: melocotones, manzanas, peras o racimos de uva de la huerta oscense. Por su parte, los gladiolos rojos son aportados por la parroquia y dispuestos por Antonio Calvo. En ocasiones, el repiqueteo contra la peana, en la procesión, provoca que la fruta se estropee, y que el ácido pueda dañar la peana, con lo que se llega incluso a cambiar algunas piezas al llegar a la plaza de la Catedral. Por la tarde, se eliminan todas las flores.

El busto del Santo también presidirá, el día 11, la misa de cofrades. Y ya la peana no volverá a salir hasta el día 15. En esa jornada, no obstante, aparecerá en la plaza de San Lorenzo desprovista de cualquier adorno, porque se irá cubriendo con las flores y frutos que oscenses y visitantes lleven con motivo de la ofrenda. Será después de la medianoche, después el santo haya sido despedido, cuando varios miembros de la Cofradía de San Lorenzo, se ocupen de volver a limpiar toda la peana y de guardarla de nuevo para que vuelva a lucir perfecta en las fiestas del proximo año.